“Solo quería salvar a mi padre. No sabía que acabaría una semana en el mar”
Cuando un nombre tiene historia
La migración no es una cifra. No es una estadística, ni un titular apresurado, ni un debate reducido a consignas. La migración tiene rostro, tiene miedo, tiene noches sin dormir y decisiones tomadas en silencio. Tiene nombres propios.
En un momento en que España debate una regularización extraordinaria de personas extranjeras que ya viven entre nosotros, hemos querido detenernos en una historia concreta. La de Boubacar Soukhouna, nacido en Senegal en 1994, que hace cinco años subió a una patera sin decir nada a su familia. No buscaba “Europa” como idea abstracta. Buscaba salvar a su padre enfermo.
Su relato no pretende convencer. Solo contar.
Una semana en el mar con 54 hombres, la incertidumbre del asilo rechazado, una noche durmiendo en la puerta de una asociación sin saber qué le esperaba al amanecer… y, poco a poco, el aprendizaje del idioma, una formación en panadería y el deseo de abrir un negocio que una España y Senegal en una misma receta.
Antes de hablar de leyes y disposiciones transitorias, conviene escuchar. Porque detrás de cada procedimiento administrativo hay una vida que intenta reconstruirse.
La decisión de marcharse
—Boubacar, ¿Qué ocurrió en Senegal para que tomaras la decisión de salir de tu país?
Cuando estaba estudiando en Senegal pasó algo muy difícil.
Mi padre estaba enfermo y no teníamos dinero para curarlo. Yo decidí dejarlo todo y viajar para poder ayudarle. Al principio no pensaba venir a España. Solo quería salir de mi ciudad e ir a otra ciudad para trabajar y ganar dinero.
Un día un amigo me habló de un viaje. Me dijo que era peligroso, pero que si salía bien tendría una vida mejor. Ese viaje era venir a España en patera. Me fui a casa a pensarlo varios días. Sabía que era peligroso, pero al final decidí ir.
—¿Tu familia sabía que ibas a subirte a una patera?
No. No se lo dije a nadie. Fue algo secreto entre mis amigos y yo. A mi familia solo le dije que iba a trabajar a otra ciudad, al norte, a Saint Louis.
El camino hasta la patera
—¿Cómo fue el recorrido hasta el punto de salida?
Desde Saint Louis cruzamos a Mauritania. Fuimos a la capital, Nouakchott. Allí estuvimos en una casa grande, muchas personas juntas. Dormíamos y comíamos juntos. A veces comíamos bien, a veces mal. Dormíamos mal. Era complicado.
Había un hombre que organizaba todo. Cada uno pagaba su parte. Un día nos dijeron que esa noche salíamos. Siempre se sale de noche.
— Cuando viste la patera, ¿qué sentiste?
Miedo, lo primero. Éramos 54 hombres. Era de noche, escuchabas solo las olas y el motor. Pensé: “Dios, voy a entrar aquí”. Eran barcas muy pobres.
Al principio fuimos en pateras pequeñas hasta llegar al barco grande. Cuando supe que muchos eran senegaleses, sentí un poco de confianza, un poco de paz. Pensé: “No pasa nada”.

Una semana en el mar
— ¿Cuánto duró la travesía?
Una semana. Salimos desde Nouakchott hacia Gran Canaria. Solo llevábamos una brújula y un motor. Perdimos dos días porque la brújula falló y nos desorientamos.
Para comer teníamos galletas, leche, bombones y poca agua. En tres días se acabó todo. Después solo sufrimos. Si hubiéramos tardado más, mucha gente habría muerto de sed o hambre. Yo sufrí mucho. Estuve sentado una semana sin moverme y tuve heridas en la piel.
— ¿Qué pensaste cuando viste la costa de Gran Canaria?
Lo primero fue decir “gracias a Dios”. No sabía qué iba a pasar después, pero estaba vivo. Eso era lo importante.
No podíamos acercarnos a la orilla. Teníamos que esperar en el mar hasta que vinieran los equipos de rescate. Cuando llegaron, nos sacaron uno a uno, nos dieron agua y nos dijeron: “Tranquilo, no pasa nada, vas a estar bien”. Esas palabras me dieron una fuerza enorme. Yo estaba muy frágil y muy triste.
Canarias, el asilo y la caída
— ¿Cómo fue tu llegada a España?
Estuve un mes en Las Palmas atendido por Cruz Roja. En nuestro barco no hubo muertos. Allí escuché hablar del asilo. No sabía qué era, pero me dijeron que si lo pedía podría viajar a la península.
Fui a pedirlo y luego me trasladaron a Madrid y después a Asturias, donde esperé seis semanas. Finalmente me rechazaron el asilo.
— ¿Qué ocurrió entonces?
Cruz Roja me dijo que tenía quince días para salir. No conocía a nadie. Pensé que iba a quedarme en la calle. Llamé a unos amigos en Madrid y me hablaron de SERCADE. Viajé de noche y llegué a Madrid a las tres de la mañana. Dormí en la puerta, sin saber que abrían a las dos de la tarde. Fue un día muy duro.
El encuentro con SERCADE
— ¿Cómo fue ese primer contacto?
Una señora me dijo que tenía que esperar hasta las dos. Yo estaba muy cansado. Solo quería entrar y beber algo. Entonces salió María. Me dijo: “Entra”. Me dio café, una chaqueta y me dijo que podía descansar hasta que abrieran.
Nunca lo olvidaré.
— ¿Qué es SERCADE para ti?
Una familia. Me han acompañado, me han apoyado y me han dado fuerza hasta conseguir lo que quiero. Me ofrecieron clases de español, formación, sin obligarme a nada. Me preguntaban: “¿Quieres hacerlo?”. Eso es muy importante.
Formación y futuro
— En cuatro años has avanzado mucho. ¿Qué has estudiado?
He terminado la ESO y una formación profesional en panadería y pastelería. Al principio no quería, porque me gusta pintar, pero no había curso de pintura. Decidí probar. Desde el primer día me gustó.
He hecho prácticas y ahora estoy esperando para empezar a trabajar.
— ¿Cuáles son tus objetivos?
Quiero trabajar, abrir un negocio aquí y también en Senegal. Combinar recetas españolas y senegalesas. También quiero abrir tiendas en mi país para que jóvenes puedan trabajar allí.
— ¿Qué mensaje darías a otros jóvenes migrantes?
Paciencia. Mucha paciencia. Aprender español. Sin español no puedes hacer nada. Disciplina, humildad y seguir luchando. Sin paciencia no se llega a nada.
Y cuando yo tenga mi negocio, voy a ayudar a otros como me ayudaron a mí.
Luis López, (Coordinador de Capuchinos Editorial)
SOBRE LA REGULARIZACIÓN
Carla Pablos, responsable del área jurídica de ONG Rescate, e Irene Vega Medina, técnica de sensibilización
y comunicación.
El gobierno ha anunciado el inicio de una regularización extraordinaria de migrantes que supondrá que más de 500.000 extranjeros que ya se encuentran en España puedan conseguir su documentación. Es decir que, una vez les sea aprobada su solicitud, tendrán permiso de trabajo y residencia. Esto implica la modificación del actual Reglamento de Extranjería (Ley Orgánica 4/2000), en concreto del Real Decreto 1155/2024 de 19 de noviembre en su disposición transitoria quinta, y la introducción de la disposición transitoria sexta.
Avanzamos:
•Podrán acceder a ella todos los extranjeros que hayan entrado en España antes del 31 de diciembre de 2025.
•Deberán carecer de antecedentes penales (ni en España ni en el país de origen).
•El plazo de presentación será bastante corto: podría iniciarse a partir de abril y finalizará el 30 de junio de 2026. Habrá que justificar la permanencia continuada en España durante los cinco meses anteriores a la presentación.
•El inicio del procedimiento dará derecho a una autorización de residencia y trabajo provisional.
•Los solicitantes de asilo también podrán entrar en este proceso.
•La autorización tendrá duración de un año. Transcurrido este plazo, podrán renovar su permiso acogiéndose a las figuras del Régimen General de la Ley de Extranjería.
La solicitud deberá hacerse antes del 30 de junio de 2026 y, tanto si la persona extranjera es solicitante de asilo como si no, podrá igualmente acceder a la regularización, ya que así lo permiten las distintas disposiciones transitorias (quinta y sexta) que hemos mencionado anteriormente.
¿Qué NO es la regularización?
1.“Las personas regularizadas podrán votar” Para votar en elecciones generales se necesita nacionalidad española. Lo dice el Artículo 2.1 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG). Si es un permiso de residencia, que no da derecho a voto.
2. “La regularización impide expulsar a quien delinque” La Ley de Extranjería (artículo 57.2) prevé la expulsión de personas extranjeras con condena firme y la regularización no elimina esa posibilidad legal.
3. “Es una amnistía sin requisitos”
La propuesta exige: •Estancia mínima de 5 meses. •Residencia previa a 31/12/2025. •No tener antecedentes penales. •Trámite administrativo obligatorio
4. “Da nacionalidad”. La nacionalidad española solo se obtiene por: •Nacimiento, •Porque un padre o una madre sean españoles
•Carta de naturaleza, •Residencia legal continuada durante varios años (normalmente 10, con excepciones). Una regularización administrativa no concede nacionalidad, ni reduce automáticamente los plazos. Código Civil (arts. 17–28).
5. “Da ayudas automáticas”
Lo que implica es tener autorización de residencia y trabajo. Sin embargo, esto no da acceso automático a subsidios o prestaciones. Solo regulariza la situación administrativa
Además, las ayudas sociales: •Dependen de requisitos económicos, empadronamiento, tiempo de cotización, etc. •Se valoran caso por caso, igual que para cualquier otra persona
6. “Se podrá circular libremente por Europa” Un permiso español no autoriza a trabajar o residir en otros países de la UE sin cumplir sus normas porque no se le concede nacionalidad española. Solamente, se les permite residir y trabajar de forma legal en el país. La libertad de circulación y residencia en la UE es un derecho: •De la ciudadanía de la UE. •En algunos casos, de familiares de ciudadanos comunitarios.
*Este artículo ha sido coescrito por Carla Pablos, responsable del área jurídica de ONG Rescate, e Irene Vega Medina, técnica de sensibilización
y comunicación.