David Alvarado: el arte como testimonio de conciencia

David Alvarado: el arte como testimonio de conciencia



Escultor, doctor en Bellas Artes y autor de la primera tesis doctoral sobre Antonio Oteiza. Hablamos con él sobre su trayectoria, su relación con el artista capuchino y su actual obra de denuncia social.

Para empezar, ¿puedes presentarte brevemente y contarnos cómo llegaste a vivir en España?
Yo me llamo David Alvarado, soy colombiano, oriundo de Bogotá, y hace más de 27 años que resido en Granada. Mi llegada a España se dio gracias a una beca que obtuve para profundizar en mis estudios de escultura. Aquí conocí a mi esposa, que es granadina, y juntos tenemos un hijo. Granada se ha convertido en mi hogar tanto personal como creativo, un espacio fértil donde el arte, la cultura y la espiritualidad confluyen en mi obra.

¿Cuál fue tu formación académica y cómo se vinculó tu carrera con la escultura?
Estudié Bellas Artes en Bogotá, donde me inicié en la escultura. Siempre me interesó el lenguaje plástico tridimensional, por su capacidad de transmitir emociones de una forma directa y tangible. Después de culminar mis estudios, accedí a una beca para especializarme en escultura en España, lo que me trajo a Granada. Allí inicié mi doctorado, profundizando en el arte sacro y en el papel del artista como testigo de la realidad.

¿Cómo fue tu primer contacto con Antonio Oteiza y su obra?
Todo comenzó gracias a un sacerdote amigo que tenía su parroquia en Motril. Él sabía que yo estaba interesado en el arte religioso y me habló de Antonio Oteiza. Me propuso que lo acompañara a una de las casas donde Antonio trabajaba, y allí coincidimos. En ese encuentro también conocí a Manuel Velázquez, sacerdote y artista. Poco después contacté con la hermana de Antonio para pedirle su apoyo en mi proyecto de tesis doctoral. Antonio me recibió en Madrid con una generosidad absoluta, me concedió entrevistas, me orientó y me proporcionó acceso a su obra, algo que marcaría profundamente mi carrera como escultor y como investigador.

¿Qué lugares visitaste en tu proceso de documentación para la tesis sobre Oteiza?
Principalmente estuve en el País Vasco, su tierra natal, donde trabajó en la basílica de Arantzazu junto a grandes artistas. También investigué su obra en Castilla, Salamanca, Valencia... Él me mandó documentación de muchos lugares y fui armando la tesis con visitas y material recibido.
¿Cómo acogió Oteiza tu propuesta de estudiar su obra en profundidad?
Lo recibió con mucha disposición. Antonio era una persona interesante, que también valoraba lo que hacía. No tuvo inconveniente alguno en que yo trabajara sobre su legado, creo que incluso le agradó.

Desde tu experiencia, ¿cuál era el rasgo más destacado del Oteiza humanista?
Lo primero que destaco es su cercanía al sufrimiento humano. Antonio era un humanista, alguien que se acercaba a la miseria, que denunciaba en sus escritos la situación de pueblos olvidados, especialmente en Latinoamérica. Todo eso lo volcaba en su obra con un expresionismo muy profundo.

¿Cómo describirías su proceso de formación y evolución artística?
Su proceso comienza en el País Vasco, en una época difícil para el arte. Por necesidad, empieza a esculpir en las misiones. Luego pide formación, viaja a Italia y empieza a integrar el arte sacro en un lenguaje más actual. Aunque se le ha comparado con su hermano Jorge Oteiza, su estilo es propio, totalmente independiente.

¿Qué destacarías como aspecto central de tu tesis doctoral?
Desde su proceso de aprendizaje hasta el hallazgo de un estilo único. Muchos piensan que se parece al de su hermano Jorge, pero Antonio tenía un lenguaje propio. Lo comprobé personalmente, incluso a él le molestaban esas comparaciones.

¿Hay alguna serie de obras que te haya impresionado especialmente en tu trabajo de catalogación?
Varias. Una que hizo en Chile sobre la vida de San Francisco de Asís, con relieves que cuentan varias escenas en una sola pieza, me impactó mucho. 

También la serie sobre San Juan de la Cruz en Salamanca y, sobre todo, sus sagrarios: el de los jesuitas, en Loyola, me parece el más hermoso que hizo.

¿Crees que la obra de Antonio Oteiza ha sido justamente reconocida en el ámbito artístico?
No. En parte porque nunca buscó reconocimiento. Dejó una obra impresionante, pero no se preocupó por difundirla ni por catalogarla él mismo. 

Hacía piezas en pocas horas, incluso estando enfermo. Debería rescatarse su obra y exhibirse con la dignidad que merece.

¿Tuviste alguna influencia personal de Antonio Oteiza en tu camino artístico?
Sí, totalmente. Leer 'Abuná' o seguir su viaje por el Orinoco y la selva me marcó profundamente. Él me inspiró a hacer la tesis y me dio una visión de arte comprometido.

 

 

 

Actualmente presentas una obra llamada 'Éxodo'. ¿Qué denuncia esta pieza?
Es una denuncia sobre el genocidio en Palestina, Siria y la tragedia de los migrantes que cruzan el mar. Representa ruinas, pateras, niños ahogados, y también madres campesinas en Colombia. Son obras que no son comerciales, sino educativas y de conciencia.

 

 

¿Qué técnica artística empleas en tus piezas recientes?

Uso madera reciclada, anilinas y esmaltes. Tallando sobre 3 capas, dejo que el material exprese. Son maderas recogidas de la basura que transformo en denuncia visual. Con esos desechos busco darles una oportunidad para que se conviertan en algo artístico. Intento dar sentido a obras -no comerciales-, más bien educativas, o de denuncia, etc... Y, es la misma madera la que me da la expresión. Utilizo unas anilinas para darle expresión de sobras o forma. 
A veces utilizo puertas que tienen un barniz, dejo esos esmaltes para dar presencia. 

Has abordado temas muy sensibles, como el maltrato infantil y los abusos. ¿Cómo lo canalizas a través del arte?
Sí, totalmente. Todo esto me afectó mucho. El arte me ha servido para denunciar, expresar, curar y concienciar.

Sercade mostró interés en tu obra. ¿Estarías dispuesto a cederla con fines sociales?
Claro. Yo no pongo precio a la obra si se le da el uso que merece. No quiero que sea decorativa, sino que sirva para educar y visibilizar realidades silenciadas.

Un testimonio convertido en libro.
Como cierre a esta entrevista, es una alegría anunciar que Capuchinos Editorial publicará en breve la tesis doctoral de David Alvarado sobre la obra del escultor y fraile capuchino Antonio Oteiza, un estudio exhaustivo que no solo recorre su trayectoria artística, sino que revela la profundidad de su espiritualidad misionera y su compromiso con la denuncia social a través del arte.

La obra reúne más de una década de investigación, incluye una amplia catalogación de sus esculturas, relieves, escritos y proyectos, muchos de ellos dispersos por conventos, iglesias y comunidades de América Latina y España. David Alvarado se convierte así en el primer autor en sistematizar y analizar con mirada académica el legado plástico y humano de Antonio Oteiza, alejándolo de la sombra de su hermano Jorge y situándolo como un artista singular, profundamente comprometido con los más olvidados.

El libro incluirá, además, numerosas fotografías inéditas, fragmentos de entrevistas y una lectura estética y simbólica de las obras más representativas del artista capuchino. Una publicación imprescindible para quienes desean comprender cómo la fe, el barro y la palabra se conjugan en la vida de quien es —sin duda— uno de los grandes escultores del compromiso cristiano del siglo XX.

Luis López, Coordinador de Capuchinos Editorial

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