Catequistas
Septiembre suena a comienzo. Iniciamos un nuevo curso pastoral, escolar, etc, después de las vacaciones de verano.
Este año, a nivel eclesial, está marcado por el Jubileo convocado por el papa Francisco, en el que nos animó a ser Testigos de la esperanza.
En la carta que escribió el papa Francisco a Monseñor Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, decía:
“Debemos mantener encendida la llama de la esperanza que nos ha sido dada, y hacer todo lo posible para que cada uno recupere la fuerza y la certeza de mirar al futuro con mente abierta, corazón confiado y amplitud de miras. El próximo Jubileo puede ayudar mucho a restablecer un clima de esperanza y confianza, como signo de un nuevo renacimiento que todos percibimos como urgente…”
Todos los meses en Roma se celebran una serie de jornadas jubilares que tienen como destinatarios un colectivo o grupo especial. A finales de septiembre se celebra el Jubileo de los Catequistas. Y en este mes, en nuestras parroquias comienza la actividad catequética, la organización y planificación de los grupos de catequesis, expresión de la vida parroquial.
Puesto que la vida de una comunidad cristiana, del lugar en el que vivimos la fe, gira en torno a tres acciones: la celebración, la formación y el compromiso solidario, en este mes nos acordamos de los catequistas de nuestras parroquias. Muchas veces hablamos de catequistas, en femenino, pues la mayoría de ellas son mujeres. Son personas evangelizadoras que no actúan por libre. Al catequizar lo hacen como portavoces de la Iglesia, transmitiendo la fe que ella cree, celebra y vive.
Hace varios años decía el Papa Francisco que ser catequista no era tanto un trabajo, sino más bien es el poder enseñar con paciencia, acompañar, anunciar la alegría del Evangelio con la propia vida, con mansedumbre, con valentía y creatividad. No es un maestro o un profesor que da una lección. La catequesis es la comunicación de una experiencia y el testimonio de una fe que introduce el deseo de encontrar a Cristo.
Al ver la historia de la evangelización reconocemos la labor que hacen los catequistas siempre. En tantas comunidades cristianas que carecen de sacerdote, y especialmente en lugares de misión, los catequistas son los laicos y laicas, líderes de las comunidades cristianas locales que evangelizan, convocan y guían a su comunidad en la oración, la celebración y las obras de caridad. Reflejan el rostro de una iglesia no tan clerical, auténtico Pueblo de Dios. En tantos lugares donde la labor de la Iglesia es cuestionada los/as catequistas realizan un primer anuncio que llega a tocar el corazón y la mente de muchas personas que están a la espera de encontrar a Cristo. Incluso sin saberlo, pero lo están esperando.
Fr. Benjamín Echeverría, OFMCap