Jueves Pascua 5ª Semana 1ª de Salterio

Santa Joaquina Vedruna

Primera lectura: Hch 15,17-21;

En aquellos días, después de una fuerte discusión, se levantó Pedro y dijo a los apóstoles y a los presbíteros:
—«Hermanos, desde los primeros días, como sabéis, Dios me escogió entre vosotros para que los gentiles oyeran de mi boca el mensaje del Evangelio, y creyeran. Y Dios, que penetra los corazones, mostró su aprobación dándoles el Espíritu Santo
igual que a nosotros. No hizo distinción entre ellos y nosotros, pues ha purificado sus corazones con la fe. ¿Por qué provocáis a Dios ahora, imponiendo a esos discípulos una carga que ni nosotros ni nuestros padres hemos podido soportar?
No; creemos que lo mismo ellos que nosotros nos salvamos por la gracia del Señor Jesús .»
Toda la asamblea hizo silencio para escuchar a Bernabé y Pablo, que les contaron los signos y prodigios que Dios había hecho por medio de ellos entre los gentiles.
Cuando terminaron, Santiago resumió la discusión, diciendo:
—«Escuchadme, hermanos: Simón ha contado la primera intervención de Dios para escogerse un pueblo entre los gentiles. Esto responde a lo que dijeron los profetas:
"Después volveré para levantar de nuevo la choza caída de David;
levantaré sus ruinas y la pondré en pie, para que los demás hombres busquen al Señor, y todos los gentiles que llevarán mi nombre: lo dice el Señor, que lo anunció desde antiguo."
Por eso, a mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios; basta escribirles que no se contaminen con la idolatría ni con la fornicación y que no coman sangre ni animales estrangulados. Porque durante muchas generaciones, en la sinagoga de cada ciudad, han leído a Moisés todos los sábados y lo han explicado.»


Salmo: Sal 95,1-2a. 2b-3. 10;

R/. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones (o bien: Aleluya).
Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre. R/.
Proclamad día tras día su victoria. Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones. R/.
Decid a los pueblos: «El Señor es rey, él afianzó el orbe, y no se moverá; él gobierna a los pueblos rectamente.» R/.


Evangelio: Jn 15,9-11.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.»


Reflexión:

Permanecer en el amor de Jesucristo no es una plataforma cómoda, sino arriesgada, pero salvadora. Significa amar “como yo os he amado”, y permanecer no en cualquier amor, sino en el que hemos sido amados por él, en el amor del Padre, con sus tonos y contenidos. Jesús invita a permanecer en esa opción que reveló a los discípulos al lavarles los pies la tarde del Jueves Santo, al hacerse Eucaristía por nosotros y por todos. Una permanencia que no es una siesta indolente, sino una urgencia a cumplir sus mandamientos, que no son otra cosa que concreciones de su amor. Y todo esto no es para amargarnos la vida sino para que rebosemos en la alegría de Jesús y de la alegría de Jesús.


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