Salvada de las llamas: Los Capuchinos en Filipinas
En febrero de 1945, mientras Manila sufría los horrores de la guerra, el padre Bienvenido de Arbeiza tenía una preocupación que iba más allá de su propia seguridad: salvar los documentos que recogían la historia de los capuchinos en Filipinas.
En febrero de 1945, mientras Manila sufría los horrores de la guerra, el padre Bienvenido de Arbeiza tenía una preocupación que iba más allá de su propia seguridad: salvar los documentos que recogían la historia de los capuchinos en Filipinas. No era un simple manuscrito. En aquellas páginas se conservaba la memoria de muchos religiosos que habían dedicado su vida a la misión.
Su obra, Reseña histórica de los capuchinos en Filipinas (1886-1952), publicada en Pamplona en 1969, nació de una circunstancia inesperada. En 1936, con motivo del Congreso Eucarístico Internacional de Manila, varios periodistas solicitaron información sobre la presencia capuchina en el archipiélago. Los religiosos descubrieron entonces que carecían de una historia escrita que pudieran ofrecerles.
El padre Bienvenido recibió el encargo de investigar los archivos de la misión. Durante meses examinó documentos, reunió testimonios y preparó una primera redacción, que después sometió a la revisión de otros misioneros. Sin embargo, la guerra interrumpió sus planes. Al intentar proteger sus papeles en una vivienda particular, sufrió el saqueo de la casa y la desaparición de buena parte de su trabajo. Entre los documentos esparcidos por el suelo consiguió recuperar algunas páginas.
Lejos de abandonar, volvió a comenzar. Preparó otra redacción y realizó tres copias para evitar una nueva pérdida. Cuando llegaron los bombardeos de finales de 1944, enterró cuidadosamente sus papeles. Tras la llegada de las tropas estadounidenses, uno de sus primeros cuidados fue desenterrarlos. Se habían conservado. Entretanto, el convento y la iglesia capuchina de Intramuros ardieron, y con ellos desapareció el archivo de la misión.
La obra reconstruye una presencia misionera iniciada en 1886, en un escenario marcado por los cambios políticos, las dificultades de la evangelización y las consecuencias de los conflictos bélicos. Pero sus páginas contienen también una memoria dolorosa. El autor dedica el libro a nueve compañeros capuchinos asesinados por soldados japoneses en febrero de 1945, durante la batalla de Manila.
Aquella dedicatoria permite comprender el verdadero alcance de esta publicación. Bienvenido de Arbeiza no quiso limitarse a reunir fechas y nombres. Su propósito era impedir que el trabajo y el sacrificio de tantos hermanos quedaran olvidados. Él mismo había sido testigo de una parte decisiva de aquella historia.
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BIDICAP (BIblioteca DIgital de CAPuchinos de España)