Sábado de la XXX semana del tiempo ordinario

San Alonso Rodríguez, San Ángel de Acri

Primera lectura: Flp 1,18b-26.

Hermanos: De la manera que sea, con hipocresía o con sinceridad, se anuncia a Cristo, y yo me alegro, y seguiré alegrándome. Porque sé que esto será para mi bien gracias a vuestras oraciones y a la ayuda del Espíritu de Jesucristo. Lo espero con impaciencia, porque en ningún caso me veré defraudado, al contrario, ahora como siempre, Cristo será glorificado en mi cuerpo, por mi vida o por mi muerte. Para mí la vida es Cristo y el morir una ganancia. Pero, si el vivir esta vida mortal me supone trabajo fructífero, no sé qué escoger. Me encuentro en esta alternativa: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros. Convencido de esto, siento que me quedaré y estaré a vuestro lado, para vuestro progreso en la alegría y en la fe, de modo que el orgullo que en Cristo Jesús sentís rebose cuando me encuentre de nuevo entre vosotros.

Palabra de Dios.


Salmo: Sal 41, 2. 3. 5cdef.

R/. Mi alma tiene sed del Dios vivo:

Como busca la cierva corriente de agua,
así mi alma te busca a ti, Dios mío. R/.

Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? R/.

Cómo entraba en el el recinto santo,
Cómo avanzaba hacia la casa de Dios
Entre cantos de júbilo y alabanza,
En el bullicio de la fiesta. R/.


Evangelio: Lc 14,1. 7-11.

Un sábado, entró él en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les decía una parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro, y te diga: “Cédele el puesto a este”. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: “Amigo, sube más arriba”. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido».

Palabra del Señor.


Reflexión:

Hay que pensar en el otro y en lo del otro, y no solo en uno mismo y en lo de uno mismo. Invitado a comer, Jesús, no hace como los demás invitados, buscando los primeros puestos, quizá no sólo por vanidad, sino por temor a que no hubiera puestos para todos. Él se preocupa, primero de lo del otro, del hombre enfermo. Con sus observaciones no está diseñando una “sutil” estrategia para ascender, para ocupar los primeros puestos. No está reivindicando tampoco una falsa humildad. Jesús propone la humildad como un valor en sí. Y subraya que en la vida la invitación al banquete no debe ser estar motivada por el “interés” egoísta sino por la “sensibilidad” para con el pobre. Esa será la mejor inversión, porque el pagador será Dios. Se trata de una “bienaventuranza”.


  • Compártelo!