Viernes de la XXVIII semana del tiempo ordinario

Santa Margarita

Primera lectura: Ef 1,11-14.

Hermanos: En Cristo hemos heredado también los hijos de Israel, los que ya estábamos destinados por decisión del que lo hace todo según su voluntad, para que seamos alabanza de su gloria quienes antes esperábamos en el Mesías. En él también vosotros, después de haber escuchado la palabra de la verdad —el evangelio de vuestra salvación—, creyendo en él habéis sido marcados con el sello del Espíritu Santo prometido. Él es la prenda de nuestra herencia, mientras llega la redención del pueblo de su propiedad, para alabanza de su gloria.

Palabra de Dios.


Salmo: Sal 32, 1-2. 4-5. 12-13.

R/. Dichoso el pueblo que el Señor
se escogió como heredad.

Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R/.

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R/.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres. R/.


Evangelio: Lc 12,1-7.

En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros. Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos: «Cuidado con la levadura de los fariseos, que es la hipocresía, pues nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse. Por eso, lo que digáis en la oscuridad será oído a plena luz, y lo que digáis al oído en las recámaras se pregonará desde la azotea. A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más. Os voy a enseñar a quién tenéis que temer: temed al que, después de la muerte, tiene poder para arrojar a la gehenna. A ese tenéis que temer, os lo digo yo. ¿No se venden cinco pájaros por dos céntimos? Pues ni de uno solo de ellos se olvida Dios. Más aún, hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados. No tengáis miedo: valéis más que muchos pájaros.

Palabra del Señor.


Reflexión:

Apasionado por la verdad que hace libres (Jn 8,32), Jesús advierte del peligro de la hipocresía, reivindicando la claridad existencial, enseñando la verdad y a vivir en la verdad sin disimulos y sin miedo. ¡No tengáis miedo! Jesús fue valiente hasta el final y quiere seguidores valientes. Al final triunfará la verdad. El discípulo no debe temerla ni ocultarla. El miedo paraliza; es libre pero no es liberador Hay que confiar en el Padre, y desde esa confianza ser testigos, dispuestos a asumir los costes de ese testimonio, situados en el amor de Dios. Si tiene providencia de los pajarillos… ¡Nosotros valemos más que los pájaros! “Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?” (Rom 8,31). Nuestras vidas están en las manos de Dios, que son las mejores.


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