El misionero capuchino Txarlie Azcona ha comenzado un recorrido por distintas fraternidades y colegios de los Capuchinos de España para compartir la experiencia de la misión en la Amazonía ecuatoriana y acercar el legado de Alejandro Labaka e Inés Arango, dos misioneros cuya entrega a los pueblos indígenas sigue siendo un referente de compromiso evangélico.
Bajo el título «Cantando y contando la Amazonía», la iniciativa se desarrolla del 7 de octubre al 1 de noviembre y combina el testimonio de Txarlie Azcona con las canciones de Juan Morales, dedicadas a Alejandro Labaka e Inés Arango. El recorrido llevará esta experiencia a distintas ciudades españolas, coincidiendo con el mes misionero de octubre.
Azcona desarrolla actualmente su labor en el Vicariato Apostólico de Aguarico, en la provincia de Orellana, Ecuador. Lleva 42 años en el país y ha dedicado buena parte de su trayectoria a la Amazonía, donde trabajó entre 1991 y 1997 y a la que regresó en 2010.
Un legado que sigue interpelando
La relación de Txarlie Azcona con la figura de Alejandro Labaka se remonta a sus años de formación capuchina, cuando conoció los relatos de su actividad misionera. Más adelante tuvo ocasión de conocerlo en persona y recuerda, especialmente, un encuentro en 1981, durante un Capítulo, en el que su testimonio dejó una profunda huella en él.
Aquella experiencia contribuyó a alimentar su inquietud misionera, que le llevaría en 1984 a solicitar su traslado a Ecuador.
Alejandro Labaka, obispo capuchino, e Inés Arango, religiosa de las Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia, perdieron la vida el 21 de julio de 1987 en la Amazonía ecuatoriana, cuando intentaban acercarse al pueblo indígena tagaeri, amenazado por la expansión de la actividad petrolera en su territorio.
En mayo de 2025, el papa León XIV autorizó la promulgación de los decretos que reconocían a ambos como venerables, por el ofrecimiento de sus vidas.
Para Azcona, el legado de Alejandro Labaka e Inés Arango nace de una profunda experiencia de fe que se tradujo en compromiso con las personas y los pueblos más vulnerables.
“El testimonio de Alejandro e Inés es un testimonio de entrega por el Evangelio, por Jesucristo, de quienes ofrendaron la vida para salvar a los más olvidados; y ese testimonio tiene que ser conocido por la Iglesia”, afirma el misionero capuchino.
La Amazonía, una realidad que nos concierne a todos
Más allá de recuperar la memoria de ambos misioneros, Txarlie Azcona quiere aprovechar estos encuentros para llamar la atención sobre los desafíos que afronta actualmente la Amazonía.
Desde su experiencia, advierte de las consecuencias de la explotación de los recursos naturales y de un modelo de consumo que tiene repercusiones directas sobre el territorio y sus habitantes.
“No se conoce la realidad de la Amazonía, que es una realidad de destrucción, de saqueo. La Amazonía solo interesa para sacar recursos y eso nos está matando, y está matando a los pueblos. Y aquí no se conoce que el nivel de vida que llevamos es a costa de la destrucción de la Amazonía, por lo que es muy importante tomar conciencia y cambiar”, advierte.
Sus palabras invitan a reflexionar sobre la relación entre nuestros hábitos de consumo y las consecuencias que estos tienen sobre territorios y comunidades que, con demasiada frecuencia, permanecen lejos de nuestra mirada.
Una Iglesia que aprende a escuchar
En su reflexión sobre la misión, Azcona destaca también la importancia del Sínodo de la Amazonía, celebrado en Roma en 2019, que contribuyó a situar la realidad de este territorio y de sus pueblos en el centro de la atención eclesial.
Para el capuchino, uno de sus principales frutos fue impulsar una metodología basada en la escucha y en el reconocimiento de los pueblos amazónicos como protagonistas de su propio camino.
Considera que aquella experiencia abrió nuevas posibilidades para una Iglesia más cercana a las comunidades, sus culturas y sus necesidades, y que ese impulso continúa presente en el camino sinodal de la Iglesia.
Encontrarnos para aprender del otro
El recorrido de Txarlie Azcona por España incluye encuentros con comunidades capuchinas y actividades en colegios, donde espera compartir especialmente con niños y jóvenes el testimonio de Alejandro e Inés y la importancia del cuidado de la casa común.
Confía en que estas experiencias ayuden a despertar una mayor conciencia sobre la fraternidad universal, la defensa de los pueblos y la responsabilidad compartida ante la situación de la Amazonía.
Después de tantos años de misión, Azcona reconoce que uno de sus aprendizajes más importantes ha sido la necesidad de escuchar al otro y dejarse transformar por el encuentro con otras personas y culturas.
“He aprendido que es muy importante escuchar al otro, aprender del otro, de las culturas que allí tenemos, uno le hace más humilde, le hace más receptivo”, explica.
Una convicción que conecta directamente con ENCONTRARNOS, la campaña que acompaña a la Provincia de Capuchinos de España durante el curso 2026-2027.
Para el misionero, el encuentro auténtico exige humildad, capacidad de aprendizaje y disposición a abandonar las propias comodidades para acercarse a la realidad de los demás. Una actitud que reconoce también en san Francisco de Asís y que considera especialmente necesaria en la actualidad.
“Estamos demasiado cómodos y necesitamos salir, necesitamos que los otros nos conviertan”.
Una invitación a comprender la misión no solo como el anuncio de un mensaje, sino también como la disposición a escuchar, aprender y construir fraternidad con quienes encontramos en el camino.
