¿Por qué a ti?

800 años de la muerte de san Francisco, la hermana muerte, como él la llamó. Estamos en año jubilar hasta el 10 de enero de 2027

¿Por qué a ti?

Desde hace algunos años la Familia Franciscana estamos celebrando un tiempo jubilar. En estos últimos años hemos recordado los 800 años de la Regla de vida franciscana, de la celebración de la Navidad en Greccio, de los Estigmas o las Llagas y del Cántico de las Creaturas. Estos aniversarios nos han permitido volver sobre los inicios de la fraternidad y vida franciscana a través de distintos estudios, encuentros, reflexiones, etc... También este 2026 está siendo un año muy especial para nosotros: 800 años del Tránsito de San Francisco. 

800 años de la muerte de san Francisco, la hermana muerte, como él la llamó. Estamos en año jubilar hasta el 10 de enero de 2027. Todas las iglesias de la familia franciscana son iglesias Jubilares, donde recibir la gracia de la Indulgencia plenaria. 

El Papa León XIV en su Carta A los Ministros Generales (10 de enero de 2026) relaciona el carisma de san Francisco con la promoción de la Paz. Su deseo es que este “Año de gracia” puede realmente ayudarnos a promover una reconciliación universal que genera “paz con Dios, paz entre los hombres y paz con la creación”. 

Durante el mes de septiembre hay dos fechas señaladas para la familia franciscana: el día 17, la celebración de las Llagas o Estigmas de san Francisco y el día 21, el recuerdo de uno de sus hijos, canonizado hace pocos años, el P. Pío de Pietrelcina, cuyo cuerpo estuvo marcado también por los estigmas, como le ocurrió a san Francisco de Asís en los últimos días de sus vida. La impresión de los estigmas suscitó en sus vidas la misma pregunta que el hermano Maseo: “¿Por qué a ti? ¿Por qué a ti las llagas?

Nuestro hermano Elías Cabodevilla, que tanto difundió la vida y espiritualidad del P. Pío, en su libro San Pío de Pietrelcina: “fotocopia de Cristo”, afirma que, cuando el enviado por el Vaticano le preguntó al P. Pío qué efectos le producen esos estigmas, éste le respondió: “Dolor, siempre, de modo especial algunos días cuando sangran. El dolor es más o menos agudo: en algunos días no puedo resistirlo”. 

Muchas veces nos olvidamos de ese aspecto doloroso que produjeron los Estigmas en la vida de estos dos santos y remarcamos únicamente el aspecto llamativo o sorprendente de los mismos. Así, hombres y mujeres de todos los tiempos y lugares del mundo han visto en ellos un signo de que tanto Francisco de Asís como el P. Pío de Pietrelcina fueron hombres de Dios e instrumentos elegidos por Él para ofrecer la salvación a los hermanos.

Fr. Benjamín Echeverría, OFMCap

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