Los Pastores
Las Naciones Unidas han declarado 2026 Año Internacional de los Pastizales y los Pastores. Se quiere destacar así la importancia de éstos en la creación de un medio ambiente sostenible para las comunidades de todo el mundo.
Las Naciones Unidas han declarado 2026 Año Internacional de los Pastizales y los Pastores. Se quiere destacar así la importancia de éstos en la creación de un medio ambiente sostenible para las comunidades de todo el mundo. El Año Internacional quiere dar a conocer y promover el valor de los pastizales sanos y el pastoreo sostenible, así como abogar por la necesidad de fomentar el sector ganadero y aumentar la inversión responsable en este sector.
Son buenas las intenciones, cuando somos conscientes de que la realidad es otra. En nuestro país hablamos de la “España vaciada”, de las dificultades que tiene el mundo rural en cuanto a despoblación y abandono de tareas que lo han mantenido y cuidado durante siglos. Los pastizales y el pastoreo sostenibles son imprescindibles para nuestro futuro, más aún ahora, en un mundo que se enfrenta a un clima impredecible y cambiante, donde gran parte de la población mundial pasa hambre, y numerosas especies animales y vegetales están amenazadas de extinción.
Nuestros pastores son los últimos. No hay relevo generacional. Están desmoralizados ante las políticas y burocracia a las que tienen que hacer frente. Va desapareciendo el ganado de nuestros pueblos y campos, y nos acordamos de ellos especialmente en tiempo de verano, cuando arden nuestros montes. Entonces decimos que el mejor bombero es el ganado que pasta al aire libre a lo largo del año.
La tradición bíblica y cristiana ha encontrado en la imagen del pastor un referente especial. Israel era pueblo de pastores y entendió la relación con Dios como un pastor que cuida de su rebaño. “Somos su pueblo y ovejas de su rebaño”. “El Señor es mi pastor”, nos recuerda también uno de los salmos más conocidos del salterio. Ante el nacimiento de Jesús, que acabamos de celebrar estos días de Navidad, nos recuerda el Evangelio que los primeros que lo adoraron fueron los pastores. En los belenes los vemos como una figura bucólica, símbolo de sencillez y humildad. Sin embargo, su significado es mucho más profundo: simbolizan a los marginados de aquella sociedad. La primera imagen de Jesús que “dibujaron” los cristianos perseguidos y refugiados en las catacumbas fue la de Jesús como Buen Pastor, como pastor ideal o modelo de pastor. En la tradición capuchina, a principios del siglo XVIII surge desde Sevilla la devoción a María como Divina Pastora, la Madre del Buen Pastor, patrona de nuestra provincia de los capuchinos de España y de las misiones capuchinas. También la actividad de la Iglesia la denominamos como pastoral, entendiéndola como servicio y dedicación en favor de los demás.
El pastoreo ha estado unido a lo largo de la historia a la sabiduría del cuidado de la tierra. Asunto ante el cual cada vez somos más sensibles y estamos más concienciados en la necesidad de proteger nuestra casa común.
Fr. Benjamín Echeverría, OFMCap