Izquierda

lu.

15

feb.

ma.

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feb.

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feb.

ju.

18

feb.

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19

feb.

sá.

20

feb.

do.

21

feb.

Martes de la XXVI semana del tiempo ordinario

Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael

Primera lectura: Dan 7.9-10.13-14.

Durante la visión, vi que colocaban unos tronos. Un anciano se sentó. Su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas; un río impetuoso de fuego brotaba y corría ante él. Miles y miles lo servían, millones estaban a sus órdenes. Comenzó la sesión y se abrieron los libros. Seguí mirando. Y en mi visión nocturna vi venir una especie de hijo de hombre entre las nubes del cielo. Avanzó hacia el anciano y llegó hasta su presencia. A él se le dio poder, honor y reino. Y todos los pueblos, naciones y lenguas lo sirvieron. Su poder es un poder eterno, no cesará. Su reino no acabará.

Palabra de Dios.


Salmo: Sal 137,1b-5.

R. ¡Te cantaré en presencia de los ángeles, Señor!

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
porque has oído las palabras de mi boca.
Te cantaré en presencia de los ángeles.
Y me postraré ante tu santo Templo. R.

Daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad,
me respondiste cada vez que te invoqué
y aumentaste la fuerza de mi alma. R.

Que los reyes de la tierra te bendigan
al oír las palabras de tu boca,
y canten los designios del Señor,
porque la gloria del Señor es grande. R.


Evangelio: Jn 1,47-51.

Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño». Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?». Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi». Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores». Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

Palabra del Señor.


Reflexión:

Ángel” significa un ser celeste al servicio de Dios. Cuando el servicio encomendado es importante la Biblia les denomina arcángeles. Celebramos a los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, figuras que son personalizaciones de la Providencia divina. Pero entre tantos mediadores y enviados, hay un mediador, “el hombre Cristo Jesús” (I Tm 2,5) y un enviado, el Hijo. Él es la verdadera “medicina de Dios” (Rafael); la verdadera “fuerza de Dios” (Gabriel) y él la expresión más trascendental de Dios (Miguel), su nombre es Enmanuel. En él se cumple el sueño de Jacob en Betel (Gén 28,10-17). Es la verdadera escala que une el cielo y la tierra. El punto de encuentro definitivo de Dios con el hombre y del hombre con Dios. El Camino para ir al Padre y el Camino por el que el Padre viene a nosotros.


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