Lunes de la XXI semana del tiempo ordinario
San Bartolomé
Primera lectura: Ap 21,9b-14.
El ángel me habló así «Mira, te mostraré la novia, la esposa del Cordero». Y me llevó en espíritu a un monte grande y elevado, y me mostró la ciudad santa de Jerusalén que descendía del cielo, de parte de Dios, y tenía la gloria de Dios; su resplandor era semejante a una piedra muy preciosa, como piedra de jaspe cristalino. Tenía una muralla grande y elevada, tenía doce puertas y sobre las puertas doce ángeles y nombres grabados que son las doce tribus de Israel. Al oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas, al poniente tres puertas, y la muralla de la ciudad tenía doce cimientos y sobre ellos los nombres de los doce apóstoles del Cordero.
Palabra de Dios.
Salmo: Sal 144,10-13b. 17-18.
R/. Que tus fieles, Señor,
proclamen la gloria de tu reinado.
Que todas tus criaturas te den gracias,
Señor, que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. /R.
Explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y la majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad. /R.
El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. /R.
Evangelio: Jn 1,45-51.
En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice: «Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret». Natanael le replicó: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?». Felipe le contestó: «Ven y verás». Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño». Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?». Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi». Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores». Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».
Reflexión:
Fiesta de san Bartolomé, identificado con Natanael. Felipe presenta a Jesús a Natanael como el anunciado en la Ley y los Profetas, y como “el de Nazaret”. La reacción de Natanael demuestra los pobres avales de ser de Nazaret, ¿puede salir de ahí algo bueno? Jesús alaba su sinceridad. Y desde ahí da un paso en su autorrevelación. Dios siempre nos precede. Cuando Natanael se dirige al encuentro con Jesús, resulta que Jesús ya le había encontrado: “Antes…, te vi”. Por otro lado, también la actitud de Felipe merece ser destacada: su encuentro con Jesús le convierte en su testigo: “Ven y lo verás”, le responde Felipe. ¡Saber presentar a Jesús! Apóstol es aquel que, seducido por Jesús, seduce con él a los hombres, compartiendo el conocimiento del Señor.