Izquierda

lu.

25

ene.

ma.

26

ene.

mi.

27

ene.

ju.

28

ene.

vi.

29

ene.

sá.

30

ene.

do.

31

ene.

Martes Ordinario 25ª Semana 1ª de Salterio

San Pío de Pietrelcina (M), San Lino, Santa Tecla.

Primera lectura: Prov 21,1-6. 10-13;

El corazón del rey es una acequia que el Señor canaliza adonde quiere. El hombre juzga recto su camino, pero el Señor pesa los corazones. Practicar el derecho y la justicia el Señor lo prefiere a los sacrificios. Ojos altivos, corazón ambicioso; faro de los malvados es el pecado. Los planes del diligente traen ganancia; los del hombre atolondrado, indigencia. Tesoros ganados con boca embustera, humo que se disipa y trampa mortal.

El malvado se afana en el mal, nunca se apiada del prójimo. Castigas al cínico y aprende el inexperto, pero el sabio aprende oyendo la lección. El honrado observa la casa del malvado y ve cómo se hunde en la desgracia. Quien cierra los oídos al clamor del pobre  no será escuchado cuando grite.


Salmo: Sal 118,1. 27. 30. 34.35. 44;

R/. Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos.

Dichoso el que, con vida intachable, camina en la ley del Señor. R/.

Instrúyeme en el camino de tus mandatos, y meditaré tus maravillas. R/.

Escogí el camino verdadero, deseé tus mandamientos. R/.

Enséñame a cumplir tu ley y a guardarla de todo corazón. R/.

Guíame por la senda de tus mandatos, porque ella es mi gozo. R/.

Cumpliré sin cesar tu ley, por siempre jamás. R/.


Evangelio: Lc 8,19-21.

Vinieron a él su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces le avisaron: «Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte». Él respondió diciéndoles: «Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen». 


Reflexión:

 No es una crítica a toda su familia, pues nadie escuchó y encarnó la palabra de Dios como María, sino una clarificación para todo aquel que quiera pertenecer a ella. La Iglesia, familia de Jesús, se construye desde esa escucha. La palabra de Dios es la piedra angular y el criterio de discernimiento para verificar su identidad. Llamados a ser “familia” de Jesús, y no solo “seguidores” suyos, hemos de acoger este mensaje. Una escucha que supone su lectura, su conocimiento, pero algo más. Alcanzada la “objetividad” del texto hay que llegar a la “subjetividad” del mismo, hay que alcanzar el encuentro personal. La palabra de Dios ha de entrar en la casa del corazón para habitar en él, iluminarlo y desde ahí cambiarlo y sanarlo. Jesús nos dice que otra familia es posible y, además, necesaria.


  • Compártelo!