Izquierda

lu.

18

ene.

ma.

19

ene.

mi.

20

ene.

ju.

21

ene.

vi.

22

ene.

sá.

23

ene.

do.

24

ene.

Lunes 4ª semana Tiempo Pascual

Santos Sotero, Cayo.

Primera lectura: Hechos 11, 1-18

Así pues, también a los gentiles les ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida.
 


Salmo: 41, 2-3; 42, 3. 4

R/. Estoy sediento de Dios, del Dios vivo.
 


Evangelio: Juan 10, 1-10

En aquel tiempo, dijo Jesús:
—Les aseguro que quien no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino por cualquier otra parte, es un ladrón y un salteador. El pastor de las ovejas entra por la puerta. A este, el guarda le abre la puerta y las ovejas reconocen su voz; él las llama por su propio nombre y las hace salir fuera del aprisco. Cuando ya han salido todas, camina delante de ellas y las ovejas siguen sus pasos, pues lo reconocen por la voz. En cambio, nunca siguen a un extraño, sino que huyen de él, porque su voz les resulta desconocida. Jesús les puso este ejemplo, pero ellos no comprendieron su significado.
Entonces Jesús les dijo:
—Les aseguro que yo soy la puerta del aprisco. Todos los que se presentaron antes de mí eran ladrones y salteadores. Por eso, las ovejas no les hicieron ningún caso. Yo soy la puerta verdadera. Todo el que entre en el aprisco por esta puerta, estará a salvo; entrará y saldrá libremente y siempre encontrará su pasto. El ladrón solo viene para robar, matar y destruir. Yo he venido para que todos tengan vida, y la tengan abundante.

 


Reflexión:

Con estas imágenes Jesús revela aspectos de su identidad y estra tegias salvadoras. Es la en el redil de Dios. Y los que no entran por ahí, son salteadores. Lo puerta que legitima la entrada y la salidademás son atajos o asaltos indebidos estériles. “Nadie va al Padre sino por mí”. Él es también el pastor que preside el rebaño y que da vida, y vida abundante, su vida, por el rebaño. Hay que reconocer sus huellas, su voz… Él marca el camino, y es el Camino. Jesús es el buen pastor, pero no solo es el pastor, también es el “pasto”. Encarna y traduce aquel dicho: “El Señor es mi pastor…”, que no solo apacienta y conduce, sino que también alimenta, preparando una mesa (Sal 23, 5). Un pastor insatisfecho hasta que todas las ovejas formen parte de su rebaño; que se expone por ellas, que las personaliza y es reconocido personalmente. Jesús no es “gregario” ni quiere gregarismos.
 


  • Compártelo!