Izquierda

lu.

11

ene.

ma.

12

ene.

mi.

13

ene.

ju.

14

ene.

vi.

15

ene.

sá.

16

ene.

do.

17

ene.

Sábado 3º Semana Adviento 3º de salterio

San Pedro Canisio.

Primera lectura: Cantar de los Cantares 2, 8-14

He aquí mi amado, llega saltando por los montes
 


Salmo: 32, 2-3. 11-12. 20-21

R/. Regocíjense, justos, en el Señor,
canten para él un cántico nuevo.


Evangelio: Lucas 1, 39-45

En aquellos días, María se puso en camino y, a toda prisa, se dirigió a un pueblo de la región montañosa de Judá. Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Y sucedió que, al oír Isabel el saludo de María, el niño que llevaba en su vientre saltó de alegría. Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y exclamó con gritos alborozados:
—¡Dios te ha bendecido más que a ninguna otra mujer, y ha bendecido también al hijo que está en tu vientre!
Pero ¿cómo se me concede que la madre de mi Señor venga a visitarme? Porque, apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi vientre. ¡Feliz tú, porque has creído que el Señor cumplirá las promesas que te ha hecho!.


Reflexión:

El evangelio nos presenta el encuentro de las dos madres y de los dos hijos en sus respectivos senos. Isabel intuye y desvela el misterio de María: “Bendita tú entre las mujeres…; Dichosa tú que has creído”. Y Juan detecta la presencia salvadora de Jesús. Encuentro en el que se abrazan los dos Testamentos, el Antiguo, que termina, y el Nuevo, que comienza -“La Ley y los profetas llegan hasta Juan y a partir de ahí se anuncia el Reino de Dios”- (Lc 16,16); en el que se abrazan los dos hijos -Juan, el precursor, la voz- y Jesús, el esperado, la Palabra- y en el que se abrazan dos mujeres, una anciana -Isabel- y otra joven -María-. Encuentro del que brotaron palabras luminosas: las de Isabel, descubriendo el misterio de María; y las de María, cuyo canto es una explosión de gratitud y de fe en Dios Salvador, cuyo nombre es Santo, Misericordioso, Fiel a sus promesas, y volcado y comprometido con los humildes.
 


Primera lectura: Miqueas 5, 1-4a

Lectura de la profecía de Miqueas
Así dice el Señor:
En cuanto a ti, Belén Efrata,
tan pequeña entre los clanes de Judá,
de ti saldrá el caudillo de Israel,
cuyo origen se remonta a días antiguos,
a un tiempo inmemorial.
Por eso el Señor abandonará a los suyos
hasta que dé a luz la que ha de dar a luz.
Y el que aún quede de sus hermanos
volverá a reunirse con el pueblo de Israel.
El que ha de nacer se mantendrá firme
y pastoreará con la fuerza del Señor
y con la majestad del Señor, su Dios.
Ellos, por su parte, vivirán seguros,
porque él extenderá su poder
hasta los confines mismos de la tierra.
Él nos traerá la paz.

 


  • Compártelo!