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Sábado 3ª semana Tiempo Pascual

San Sulpicio, Mará Madre del Buen Pastor

Primera lectura: Hechos 9, 31-42

Se iba construyendo la Iglesia, y se multiplicaba con el consuelo del Espíritu Santo.
 


Salmo: 115, 12-13. 14-15. 16-17

R/. ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?.
 


Evangelio: Juan 6, 60-69

En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron:
—Esta enseñanza es inadmisible. ¿Quién puede aceptarla?
Jesús se dio cuenta de que muchos de sus seguidores criticaban su enseñanza, y les dijo:
—¿Se les hace duro aceptar esto? Pues ¿qué ocurriría si vieran al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? Es el espíritu el que da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida. Pero algunos de ustedes no creen.
Es que Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a traicionar.
Y añadió:
—Por eso les he dicho que nadie puede creer en mí si no se lo concede mi Padre.
Desde entonces, muchos discípulos suyos se volvieron atrás y ya no andaban con él.
Jesús preguntó a los Doce:
—¿También ustedes quieren dejarme?
Simón Pedro le respondió:
—Señor, ¿a quién iríamos? Solo tus palabras dan vida eterna. Nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios

 


Reflexión:

La propuesta de autoentrega de Jesús genera el estupor y la duda en el grupo de discípulos. Les parece un lenguaje y un mensaje “duro”. Pero Jesús no recorta su mensaje: avanza en él y lo profundiza con propuestas más audaces. mas audaces, que requieren una hermenéutica muy profunda, que trasciende las posibilidades de la “carne” y solo puede venir del Espíritu, pues el acceso-comprensión de Jesús se origina en el Padre. “Nadie viene a mí si el Padre no se lo concede” (Jn 6,44). Y ante el inicio de la retirada, pregunta a los Doce: “¿También vosotros queréis marcharos?”. La respuesta de Pedro -“Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tiene palabras de vida eterna”- es una de las expresiones más bellas del Evangelio. ¿Somos buscadores de Dios? ¿Somos seguidores de Jesús? ¿Nos apasiona el Señor Jesús?.
 


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