Izquierda

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feb.

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Lunes de la 1ª Semana de Cuaresma 1ª semana de salterio

San Álvaro de Córdoba, San Conrado

Primera lectura: Levítico 19, 1-2. 11-18

Juzga con justica a tu prójimo


Salmo: Salmo 18, 8. 9. 10. 15

R/. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.


Evangelio: Mateo 25, 31-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—Cuando el Hijo del hombre venga con todo su esplendor y acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todos los habitantes del mundo serán reunidos en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los machos cabríos, poniendo las ovejas a un lado y los machos cabríos al otro.
Luego el rey dirá a los unos:
«Vengan, benditos de mi Padre; reciban en propiedad el reino que se les ha preparado desde el principio del mundo. Porque estuve hambriento, y ustedes me dieron de comer; estuve sediento, y me dieron de beber; llegué como un extraño, y me recibieron en sus casas; no tenía ropa y me la dieron; estuve enfermo, y me visitaron; en la cárcel, y fueron a verme».
Entonces los justos le contestarán:
«Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento y te dimos de comer y beber? ¿Cuándo llegaste como un extraño y te recibimos en nuestras casas? ¿Cuándo te vimos sin ropa y te la dimos? ¿Cuándo estuviste enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?».
Y el rey les dirá:
«Les aseguro que todo lo que hayen hecho en favor del más pequeño de mis hermanos, a mí me lo han hecho».
A los otros, en cambio, dirá:
«¡Apártense de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles! Porque estuve hambriento, y no me dieron de comer; estuve sediento, y no me dieron de beber; llegué como un extraño, y no me recibieron en sus casas; me vieron sin ropa y no me la dieron; estuve enfermo y en la cárcel, y no me visitaron».
Entonces ellos contestarán:
«Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o como un extraño, o sin ropa, o enfermo, o en la cárcel y no te ofrecimos ayuda?».
Y él les dirá:
«Les aseguro que cuanto no hicieron en favor de estos más pequeños, tampoco conmigo lo hicieron».
De manera que estos irán al castigo eterno; en cambio, los justos irán a la vida eterna.


Reflexión:

“Bienaventurados los misericordiosos…” (Mt 5,7). La vida es una siembra y “lo que uno siembre, eso cosechará” (Gál 6,7). Y la misericordia es la inversión más segura. El creyente en el Dios revelado en Jesucristo es un contemplativo de la vida. Y la contemplación no es una evasión sino un encuentro con la vida en los rostros de los necesitados. El relato evangélico ayuda a salir de dudas: a Jesús no se le encuentra en las nubes sino en la tierra, en los hombres y, particularmente, en los pobres. Acercarse con entrañas de misericordia fraterna es la verdadera fe, o la manifestación de la fe verdadera. Hay que ver a Dios en el hombre, y ver al hombre en Dios. ¡Estamos advertidos! No perdamos la oportunidad de pasar por la vida de una manera fecunda y bienhechora, como Jesús, que pasó haciendo el bien (Hch 10,38). ¡Perdemos tantas oportunidades!


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