Izquierda

lu.

17

may.

ma.

18

may.

mi.

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may.

ju.

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may.

vi.

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sá.

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may.

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23

may.

1º Domingo de Cuaresma 1ª semana de salterio

San Simeón

Primera lectura: Génesis 9, 8-15

Lectura del libro del Génesis
Dios dijo a Noé y sus hijos:
—Miren, yo establezco mi alianza con ustedes, con sus descendientes, y con todos los animales que los han acompañado: aves, ganados y bestias; con todos los animales que salieron del arca y ahora pueblan la tierra. Esta es mi alianza con ustedes: la vida no volverá a ser exterminada por las aguas del diluvio, ni habrá otro diluvio que devaste la tierra.
Y Dios añadió:
—Esta es la señal de la alianza que establezco para siempre con ustedes y con todos los animales que los han acompañado: he puesto mi arco en las nubes como un signo de mi alianza con la tierra. Cuando yo cubra la tierra de nubes y en ellas aparezca el arco, me acordaré de la alianza que he establecido con ustedes y con todos los animales, y las aguas del diluvio no los volverán a aniquilar.


Salmo: Salmo 24, 4bc-5ab. 6-7bc. 8-9

R/. Las sendas del Señor son amor y verdad
para quienes respetan su alianza.
Señor, muéstrame tus caminos,
enséñame tus sendas,
instrúyeme en tu verdad; enséñame,
porque tú eres el Dios que me salva. R/.
Recuerda, Señor, tu misericordia
y tu amor que desde siempre existen.
Recuérdame en tu amor, por tu bondad, Señor. R/.
El Señor es bueno y recto,
él muestra el camino a los pecadores,
instruye en la justicia a los humildes,
enseña a los humildes su camino. R/.


Segunda lectura: 1 Pedro 3, 18-22

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro
Queridos hermanos:
Cristo murió por los pecados, una vez por todas: el inocente por los culpables, para conducirlos a ustedes a Dios. Como mortal, sufrió la muerte; como espiritual, fue devuelto a la vida.
Fue entonces también cuando proclamó su mensaje a los espíritus que se hallaban en prisión, es decir, a los desobedientes del tiempo de Noé, cuando Dios esperaba pacientemente mientras se construía el arca, en la que unos pocos —ocho personas— se salvaron a través del agua.
Aquello fue una imagen del bautismo que ahora los salva. Bautismo que no consiste en quitar una suciedad corporal, sino en comprometerse ante Dios a llevar una conducta limpia. Y los salva en virtud de la resurrección de Jesucristo, que, ascendido al cielo, comparte el poder soberano de Dios y tiene bajo su autoridad a todas las potencias celestiales.


Evangelio: Marcos 1, 12-15

En aquel tiempo, el Espíritu impulsó a Jesús a ir al desierto, donde Satanás lo puso a prueba durante cuarenta días. Vivía entre animales salvajes y era atendido por los ángeles.
Después que Juan fue encarcelado, Jesús se dirigió a Galilea, a predicar la buena noticia de Dios. Decía:
—El tiempo se ha cumplido y ya está cerca el reino de Dios. Conviértanse y crean en la buena noticia.


Reflexión:

Jesús es Mesías e Hijo de Dios, pero en la debilidad de la condición humana: la tentación (cf Flp 2,6-8). También él tiene que vivir la prueba y el desierto. Marcos, desde el principio, quiere evitar una visión equivocada de la persona y misión de Jesús. Por otra parte, la alusión a la convivencia con las fieras y al servicio de los ángeles sugiere la realidad de Jesús como el “último Adán”, el hombre verdadero.


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