Izquierda

lu.

15

mar.

ma.

16

mar.

mi.

17

mar.

ju.

18

mar.

vi.

19

mar.

sá.

20

mar.

do.

21

mar.

Lunes Cuaresma 2ª Semana 2ª de Salterio

San Patricio

Primera lectura: Dan 9,4b-10;

Ay, mi Señor, Dios grande y terrible, que guarda la alianza y es leal con los que lo aman y cumplen sus mandamientos. Hemos pecado, hemos cometido crímenes y delitos, nos hemos rebelado apartándonos de tus mandatos y preceptos. No hicimos caso a tus siervos los profetas, que hablaban en tu nombre a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra. Tú, mi Señor, tienes razón y a nosotros nos abruma la vergüenza, tal como sucede hoy a los hombres de Judá, a los habitantes de Jerusalén y a todo Israel, a los de cerca y a los de lejos, en todos los países por donde los dispersaste a causa de los delitos que cometieron contra ti. Señor, nos abruma la vergüenza: a nuestros reyes, príncipes y padres, porque hemos pecado contra ti. Pero, mi Señor, nuestro Dios, es compasivo y perdona, aunque nos hemos rebelado contra él. 10No obedecimos la voz del Señor, nuestro Dios, siguiendo las normas que nos daba por medio de sus siervos, los profetas. 


Salmo: Sal 78,8. 9. 11. 13;

R/. Señor, no nos trates como merecen nuestros pecados.
No recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres; que tu compasión nos alcance pronto, pues estamos agotados. R/.
Socórrenos, Dios, salvador nuestro, por el honor de tu nombre; líbranos y perdona nuestros pecados a causa de tu nombre. R.
Llegue a tu presencia el gemido del cautivo: con tu brazo poderoso, salva a los condenados a muerte. R/.
Mientras, nosotros, pueblo tuyo, ovejas de tu rebaño, te daremos gracias siempre, contaremos tus alabanzas de generación en generación. R.


Evangelio: Lc 6,36-38.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso. No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros». 


Reflexión:

La misericordia es uno de los atributos más destacados en el perfil del Dios bíblico (Éx 34,6-7; Sal 103,8), hasta el punto de ser definido como “El misericordioso” (Eclo 50,19) y “el Padre de las misericordias” (II Cor 1,3). La misericordia pertenece a la esencia íntima de Dios, es el crisol donde se funden todos los matices del amor divino: el de padre (Is 63,16; Os 11,1ss), el de esposo (Os 2,3ss) y el de madre (Is 49,14-15). Desde esta convicción, san Pablo invitará a revestirse de “entrañas de misericordia” (Col 3,12) y a practicarla con alegría (Rom 12,8); a ser “entrañables, perdonándoos mutuamente como Dios os perdonó en Cristo” (Ef 4,32). Así cumpliremos la bienaventuranza de Jesús: “Bienaventurados los misericordiosos”, y heredaremos su promesa: “porque ellos alcanzarán misericordia” (Mt 5,7).


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