Izquierda

lu.

25

ene.

ma.

26

ene.

mi.

27

ene.

ju.

28

ene.

vi.

29

ene.

sá.

30

ene.

do.

31

ene.

Sábado después de Ceniza 4ª semana de salterio

San Alejo, Fundadores de Los Servitas

Primera lectura: Isaías 58, 9b-14

Cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo, brillará tu luz en las tinieblas


Salmo: Salmo 85, 1-2. 3-4. 5-6

R/. Señor, muéstrame, tu camino,
y en tu verdad caminaré.

Evangelio: Lucas 5, 27-32

En aquel tiempo, al salir, Jesús vio a un recaudador de impuestos llamado Leví, que estaba sentado en su despacho de recaudación de impuestos. Le dijo: —Sígueme.
Leví se levantó y, dejándolo todo, lo siguió. Más tarde, Leví hizo en su casa una gran fiesta en honor de Jesús, y juntamente con ellos se sentaron a la mesa una multitud de recaudadores de impuestos y de otras personas. Los fariseos y sus maestros de la ley se pusieron a murmurar y preguntaron a los discípulos de Jesús:
—¿Cómo es que ustedes se juntan a comer y beber con recaudadores de impuestos y gente de mala reputación?
Jesús les contestó: —No necesitan médico los que están sanos, sino los que están enfermos. Yo no he venido a llamar a los buenos, sino a los pecadores, para que se conviertan.


Reflexión:

Jesús es un hombre abierto y que abre. Vino a integrar, no a excluir; a salvar, no a condenar, pero no oculta la finalidad de su comportamiento: la conversión. No vino a banquetear sino a invitar a un nuevo “banquete”. Su apertura y comprensión no discriminaban pero no eran acríticas. Llamó a Leví, un publicano, que no parecía reunir el perfil más adecuado. Y Leví lo celebra. Jesús no estaba por una pastoral de consumo interno, de pescar en piscinas. Vino a “buscar lo que estaba perdido” (Lc 19,10). Echó la red en caladeros nuevos. Entre la pastoral de conservación (la del miedo a perder a los salvados) y la de riesgo (la del deseo de salvar a los perdidos), Jesús optó por la segunda. Y esta praxis de Jesús no debemos olvidarla. Él no nos llama porque seamos mejores, sino para hacer que lo seamos en su compañía.


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