Izquierda

lu.

25

ene.

ma.

26

ene.

mi.

27

ene.

ju.

28

ene.

vi.

29

ene.

sá.

30

ene.

do.

31

ene.

Jueves de la XXVIII semana del tiempo ordinario

Santa Teresa de Ávila

Primera lectura: Ecl 15,1-6.

El que teme al Señor obrará así, el que observa la ley alcanza la sabiduría. Ella le sale al encuentro como una madre y lo acoge como una joven esposa. Lo alimenta con pan de inteligencia y le da a beber agua de sabiduría. Si se apoya en ella, no vacilará, si se aferra a ella, no quedará defraudado. Ella lo ensalzará sobre sus compañeros y en medio de la asamblea le abrirá la boca. Encontrará gozo y corona de júbilo, y un nombre eterno recibirá en herencia.

Palabra de Dios.


Salmo: Sal 88, 2-3. 6-9. 16-19.

R/. Contaré tu fama a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad. R/.

El cielo proclama tus maravillas, Señor,
y tu fidelidad, en la asamblea de los ángeles.
¿Quién sobre las nubes se compara a Dios?
¿Quién como el Señor entre los seres divinos? R/.

Dios es temible en el consejo de los ángeles,
es grande y terrible para toda su corte.
Señor de los ejércitos, ¿quién como tú?
El poder y la fidelidad te rodean. R/.

Dichoso el pueblo que sabe aclamarte:
caminará, oh Señor, a la luz de tu rostro;
tu nombre es su gozo cada día,
tu justicia es su orgullo. R/.

Porque tú eres su honor y su fuerza,
y con tu favor realzas nuestro poder.
Porque el Señor es nuestro escudo,
y el Santo de Israel nuestro rey. R/.


Evangelio: Mt 11,25-30.

En aquel tiempo, exclamó Jesús: Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

Palabra del Señor.


Reflexión:

Doctora de la Iglesia, mística, doctora, renovadora del Carmelo, andariega…, los perfiles de esta mujer son variados, pero todos arrancan de un punto central: la pasión por Cristo y por la pasión de Cristo. Cristo en su humanidad fue su libro de su contemplación e inspiración de su espiritualidad. Sus escritos no son una composición erudita sino resultado de su vivencia mística obtenida en la oración porque “quien a Dios tiene, nada le falta, solo Dios basta”. Desde ahí Teresa escribió “las Moradas”, que no son sino una senda, por etapas, para alcanzar, traspasar el umbral y descansar en la Casa del Señor. En ella se cumplen las palabras de Jesús cuando da gracias al Padre por “haber revelado estas cosas a los sencillos”, a los humildes, pues como dirá ella: “humildad es caminar en la Verdad”.


  • Compártelo!