Sábado de la XIV semana del tiempo ordinario
San Benito, Abad, Patrono de Europa
Primera lectura: Prov 2,1-9.
Hijo mío, si aceptas mis palabras, si quieres conservar mis consejos, si prestas oído a la sabiduría y abres tu mente a la prudencia; si haces venir a la inteligencia y llamas junto a ti a la prudencia; si la procuras igual que el dinero y la buscas lo mismo que un tesoro, comprenderás lo que es temer al Señor y alcanzarás el conocimiento de Dios. Porque el Señor concede sabiduría, de su boca brotan saber e inteligencia; atesora acierto para el hombre recto, es escudo para el de conducta intachable; custodia la senda del honrado, guarda el camino de sus fieles. Entonces podrás comprender justicia, derecho y rectitud, el camino que lleva a la felicidad.
Salmo: Sal 33,2-11.
R/. Bendigo al Señor en todo momento
Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.
Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará. R/.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él.
Venid, hijos, escuchadme:
os instruiré en el temor del Señor. R/.
Guarda tu lengua del mal,
tus labios de la falsedad;
apártate del mal, obra el bien,
busca la paz y corre tras ella. R/.
Evangelio: Mt 19,27-29.
Entonces dijo Pedro a Jesús: «Ya ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?». Jesús les dijo: «En verdad os digo: cuando llegue la renovación y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. Todo el que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o tierras, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna.
Reflexión:
Declarado por san Pablo VI (1964) Patrono de Europa, san Benito, considerado como el patriarca del monaquismo occidental, es una de las figuras señeras de la Iglesia en Occidente. El texto evangélico es significativo. Acababa Jesús de alertar a sus discípulos de la dificultad de entrar en el Reino a los que ponen su confianza en las riquezas. Entonces Pedro pregunta por lo “suyo”. La respuesta de Jesús es clara: embarcarse con él es hacerlo en un proyecto de futuro y con futuro, enriquecedor, pero exigente. San Marcos, en el lugar paralelo añade: “con persecuciones” (10,28-31). Jesús vincula la suerte de los seguidores a su propia “suerte” de cruz y resurrección. Fue la esperanza a la que se acogió y se entregó san Benito con su proyecto de vida: “ora y trabaja”.