Izquierda

lu.

11

ene.

ma.

12

ene.

mi.

13

ene.

ju.

14

ene.

vi.

15

ene.

sá.

16

ene.

do.

17

ene.

Sábado 5ª semana Tiempo Ordinario 1ª semana de salterio

Santa Escolástica.

Primera lectura: 1 Reyes 12, 26-32; 13, 33-34

Jeroboán fundió dos becerros de oro.
 


Salmo: 105, 6-7a. 19-20. 21-22

R/. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.
 


Evangelio: Marcos 8, 1-10

Por aquellos días se reunió otra vez mucha gente. Como no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
—Me da lástima esta gente. Ya hace tres días que están conmigo y no tienen nada que comer. Si los despido y los dejo ir a sus casas en ayunas, van a desfallecer por el camino. Y algunos han venido de lejos.
Los discípulos le contestaron:
—Pero ¿de dónde podrá uno sacar pan para dar de comer a todos estos en este lugar apartado?
Jesús les preguntó:
—¿Cuántos panes tienen ustedes?
Ellos contestaron:
—Siete.
Jesús dispuso que la gente se sentara en el suelo. Luego tomó los siete panes, dio gracias a Dios, los partió y se los fue dando a sus discípulos para que ellos los distribuyeran. Y los discípulos los distribuyeron entre la gente. Tenían además unos cuantos peces; Jesús los bendijo y mandó que los repartieran. Todos comieron hasta quedar satisfechos, y todavía se recogieron siete espuertas de los trozos sobrantes de pan. Luego Jesús despidió a la multitud, que era de unas
cuatro mil personas. A continuación subió a la barca con sus discípulos y se dirigió a la región de Dalmanuta.

 


Reflexión:

Despídelos para que vayan a las aldeas del entorno¨.¨¿Dadles vosotros de comer!  Los discipulos intentan evadirse de la responsabilidad; Jesús quiere hacerles comprender que los problemas no se  solucionan dándoles la espalda. Y es entonces cuando aflora en ellos la conciencia de la propia pobreza: ¿Cómo podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto? ¿Cuántos panes tenéis?. Le dicen: cinco y dos peces. Creían que era poco, ¡y era lo necesario! Jesús asumió esa profesión de pobreza y multiplicó con su bendición las reducidas provisiones: “Se recogieron doce canastas.” Sin caer en alegorismos ingenuos, es posible suscitar una reflexión: Dios no va a mandar salvadores -tenemos ya a Cristo-, ni soluciones extraordinarias -tenemos el Evangelio-. Bendecirá lo que tenemos, lo que somos; pero hay que ofrecerlo y ofrecerse.


  • Compártelo!