Izquierda

lu.

18

ene.

ma.

19

ene.

mi.

20

ene.

ju.

21

ene.

vi.

22

ene.

sá.

23

ene.

do.

24

ene.

Miércoles 27º Semana Ordinario 3º de salterio

San Dionisio, San Héctor Valdivieso.

Primera lectura: Gálatas 2, 1-2. 7-14

Reconocieron la gracia que me ha sido otorgada.
 


Salmo: 116, 1. 2

R/. Vayan por todo el mundo y proclamen a todos la buena noticia.
 


Evangelio: Lucas 11, 1-4

Una vez estaba Jesús orando en cierto lugar. Cuando terminó de orar, uno de los discípulos le dijo: —Señor, enséñanos a orar, al igual que Juan enseñaba a sus discípulos.
Jesús les dijo: —Cuando oren, digan:
Padre, santificado sea tu nombre.
Venga tu reino.
Danos cada día el pan que necesitamos.
Perdónanos nuestros pecados,
como también nosotros perdonamos
a quienes nos hacen mal.
Y no permitas que nos apartemos de ti.

 


Reflexión:

La oración no es una “técnica” humana. A orar cristianamente se aprende de Jesús. Él es el Maestro. La oración del Padrenuestro no es un formulario sino abrir el corazón filialmente a Dios Padre; asumir el proyecto de Jesús; acogerse operativamente a la ternura y a la misericordia de Dios. El Padrenuestro no “cierra” nuestra oración personal, sino que la “abre” y nos marca la pauta. Nos introduce en la “casa” de Dios y nos “descubre su corazón y su Padre, es el umbral de la oración cristiana. Sentir y saber a Dios como PADRE y desde ahí sentirse hijos y hermanos. Vivir en esa realidad es el misterio de la oración. Todo lo demás solo es oración si se vive desde ahí. Hay que saborear a ese Abbá, traducirlo en la vida y convertirlo en vida. El Padrenuestro no es para recitarlo maquinalmente sino para vivenciarlo personal y comunitariamente. ¡Enséñanos a orar!
 


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