Jueves de la XIV semana del tiempo ordinario
Santa Verónica Giuliani, San Nicolás Pick
Primera lectura: Os 11, 1-4. 8c-9.
Esto dice el Señor: Cuando Israel era joven lo amé y de Egipto llamé a mi hijo. Cuanto más los llamaba, más se alejaban de mí: sacrificaban a los baales, ofrecían incienso a los ídolos. Pero era yo quien había criado a Efraín, tomándolo en mis brazos; y no reconocieron que yo los cuidaba. Con lazos humanos los atraje, con vínculos de amor. Fui para ellos como quien alza un niño hasta sus mejillas. Me incliné hacia él | para darle de comer. Mi corazón está perturbado, se conmueven mis entrañas. No actuaré en el ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín, porque yo soy Dios, y no hombre; santo en medio de vosotros, y no me dejo llevar por la ira.
Palabra de Dios.
Salmo: Sal 79, 2ac y 3b. 15-16.
R./Que brille tu rostro, Señor, y nos salve.
Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas sobre querubines, resplandece.
Despierta tu poder y ven a salvarnos. R./
Dios del universo, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña.
Cuida la cepa que tu diestra plantó,
y al hijo del hombre que tú has fortalecido. R./
Evangelio: Mt 10,7-15.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis. No os procuréis en la faja oro, plata ni cobre; ni tampoco alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en una ciudad o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa, saludadla con la paz; si la casa se lo merece, vuestra paz vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros. Si alguno no os recibe o no escucha vuestras palabras, al salir de su casa o de la ciudad, sacudid el polvo de los pies. En verdad os digo que el del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra, que a aquella ciudad.
Palabra del Señor.
Reflexión:
La misión de Jesús ha de realizarse en su nombre y con su estilo. Se trata de evangelizar, no de ideologizar. Una misión para los pobres y a lo pobre. El bagaje ha de ser el mensaje. No hay que distanciarlos. Las bienaventuranzas no pueden anunciarse sin encarnarlas en la propia vida, aunque sea humilde y fragmentariamente. La evangelización no es publicidad sino testimonio. “Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis”. No se trata de vivir de la misión sino para la misión. Jesús pide ir a cuerpo descubierto, sin protección, confiados a la Providencia. ¿Son así nuestros proyectos evangelizadores? ¿En qué o en quién confiamos? Pobreza, gratuidad, humanidad, cortesía, en son de paz…, porque el Evangelio no se impone, se propone y, sobre todo, se visibiliza en la vida del evangelizador.