Izquierda

lu.

11

ene.

ma.

12

ene.

mi.

13

ene.

ju.

14

ene.

vi.

15

ene.

sá.

16

ene.

do.

17

ene.

Sábado Cuaresma 4ª de Salterio

San Juan de Dios

Primera lectura: Is 58,9b-14;

Cuando alejes de ti la opresión, el dedo acusador y la calumnia, cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo y sacies al alma afligida, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad como el mediodía. El Señor te guiará siempre, hartará tu alma en tierra abrasada, dará vigor a tus huesos. Serás un huerto bien regado, | un manantial de aguas que no engañan. Tu gente reconstruirá las ruinas antiguas, volverás a levantar los cimientos de otros tiempos; te llamarán «reparador de brechas», «restaurador de senderos», | para hacer habitable el país. Si detienes tus pasos el sábado, | para no hacer negocios en mi día santo, y llamas al sábado «mi delicia» y lo consagras a la gloria del Señor; si lo honras, evitando viajes, dejando de hacer tus negocios y de discutir tus asuntos, entonces encontrarás tu delicia en el Señor. Te conduciré sobre las alturas del país y gozarás del patrimonio de Jacob, tu padre. Ha hablado la boca del Señor.


Salmo: Sal 85,1b-2. 3-4. 5-6;

R. Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad.

Inclina tu oído, Señor, escúchame, que soy un pobre desamparado; protege mi vida, que soy un fiel tuyo; salva a tu siervo, que confía en ti. R.

Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor, que a ti te estoy llamando todo el día; alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti. R/.

Porque tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan. Señor, escucha mi oración, atiende a la voz de mi súplica. R.
 


Evangelio: Lc 5,27-32.

Después de esto, salió y vio a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme». Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Y murmuraban los fariseos y sus escribas diciendo a los discípulos de Jesús: «¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?». Jesús les respondió: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan». 


Salmo:

La llamada de Jesús no conoce fronteras. En su sementera ningún terreno está inicialmente excluido. En este caso, llama a un estigmatizado social  y religioso para un judío, a un publicano. ¡Estos son sus caladeros, donde los hombres “buenos” creen que no hay nada que “pescar”! Y Leví lo celebra. Acostumbrado a ser mirado despectivamente como “recaudador”, quizá esperaba que alguien le expresara un gesto de confianza, y Jesús le desarmó. En aquel “sígueme” Leví descubrió un mundo nuevo. Pero había otros que no entendieron ese gesto. Eran los representantes del sistema religioso. Mientras que Jesús llama a los pecadores, el “sistema” parece necesitarlos para confrontarse con ellos: “No soy como ese publicano…” (Lc 18,11). Jesús celebra que haya “justos”, pero prioriza la búsqueda de los pecadores, porque para Dios no hay más que hijos.


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