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feb.

Sábado 22º semana Tiempo Ordinario 2ª de salterio

Santa Regina.

Primera lectura: 1 Corintios 4, 6b-15

Pasamos hambre y sed y falta de ropa.
 


Salmo: 144, 17-18. 19-20. 21

R/. El Señor está cerca de cuantos lo invocan.
 


Evangelio: Lucas 6, 1-5

Un Sábado iba Jesús paseando por entre unos sembrados. Sus discípulos se pusieron a arrancar espigas y a comérselas desgranándolas entre las manos.
Algunos fariseos dijeron:
—¿Por qué hacen en Sábado lo que no está permitido?
Jesús les contestó:
¿No han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros sintieron hambre?
Entró en la casa de Dios y, tomando los panes de la ofrenda, comió de ellos, algo que no estaba permitido hacer a nadie, sino solamente a los sacerdotes. Y dio también a quienes lo acompañaban.
Y Jesús añadió:
—¡El Hijo del hombre es Señor del Sábado!

 


Reflexión:

Jesús no vino a eliminar el Sábado sino a iluminarlo, a devolverle su pri migenia dimensión: espacio celebrativo de la fe, liberador de urgencias y esclavitudes. El Sábado es una concreción del descanso “creador”- de Dios y del descanso en Dios. Una invitación a entrar en su descanso (Heb 4,1-3.9-12). Sin esa experiencia y esa referencia, el Sábado (y sus equivalentes) será una carga pesada. Jesús, que vino a enseñarnos a leer la vida con libertad de espíritu, dilucida el sentido del Sábado: no es hombre para el Sábado, sino el Sábado para el hombre. El “Sábado” debe ayudar a hacer memoria de Dios, de su voluntad, de sus prioridades, y no a enquistarse en observancias superficiales que dispensan de esa búsqueda permanente del querer de Dios, de la búsqueda de su rostro (Sal 27,8), que siempre es nuevo y renovador.
 


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