Jueves de la V semana de Pascua
San Estanislao, San Augusto
Primera lectura: Hch 15, 17-21.
Para que los demás hombres busquen al Señor, y todos los gentiles sobre los que ha sido invocado mi nombre: lo dice el Señor, el que hace que esto sea conocido desde antiguo. Por eso, a mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios; basta escribirles que se abstengan de la contaminación de los ídolos, de las uniones ilegítimas, de animales estrangulados y de la sangre. Porque desde tiempos antiguos Moisés tiene en cada ciudad quienes lo predican, ya que es leído cada sábado en las sinagogas».
Palabra de Dios.
Salmo: Sal 95,1-3.10.
R/. Cantad al Señór un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre.
proclamad día tras día su victoria.R/.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones;
porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.R/.
Decid a los pueblos: El Señor es rey,
Él afianzó el orbe, y no se moverá;
Él gobierna a los pueblos rectamente.R/.
Evangelio: Jn 15,9-11.
Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.
Palabra del Señor.
Reflexión:
“Permaneced en mi amor”, ¿qué implica? Permanecer en su amor radical, y “nadie ama más que quien da la vida” (Jn 15,13). Reconocerle como el Hijo de Dios, pues “quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios” (1 Jn 4,15). Guardar su palabra: “Quien me ama, guardará mi palabra” (Jn 14,23). Caminar en la luz, “pues si decimos que estamos en comunión con él y caminamos en tinieblas, mentimos” (1 Jn 1,6). Guardar sus mandamientos: “Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor” (Jn 15,10). Vivir su vida, pues “quien dice que permanece en Él, debe vivir como vivió Él” (1 Jn 2,6). No ignorar a nadie, porque “si alguno ve a su hermano pasar necesidad y le cierra el corazón, ¿podrá permanecer en él el amor de Dios?” (1 Jn 3,17).