Izquierda

lu.

11

ene.

ma.

12

ene.

mi.

13

ene.

ju.

14

ene.

vi.

15

ene.

sá.

16

ene.

do.

17

ene.

Martes 31º Semana Ordinario 3ª de salterio

Santos Zacarías e Isabel.

Primera lectura: Filipenses 2, 5-11

Se humilló a sí mismo, por eso Dios lo exaltó sobre todo.
 


Salmo: 21, 26b-27. 28-30a. 31-32

R/. De ti, Señor, nace mi alabanza en la gran asamblea.
 


Evangelio: Lucas 14, 15-24

En aquel tiempo, uno de los comensales que estaban sentados a la mesa dijo a Jesús:
—¡Feliz aquel que sea invitado a comer en el reino de Dios!
Jesús le contestó:
—Una vez, un hombre dio una gran cena e invitó a muchos. Cuando llegó el día de la cena, envió a su criado para que dijera a los invitados: «Vengan, que ya está todo preparado».
Pero todos ellos, uno por uno, comenzaron a excusarse.
El primero dijo:
«He comprado unas tierras y tengo que ir a verlas. Discúlpame, por favor».
Otro dijo:
«Acabo de comprar cinco yuntas de bueyes y tengo que ir a probarlas. Discúlpame, por favor».
El siguiente dijo:
«No puedo ir, porque acabo de casarme».
El criado volvió a casa y refirió a su señor lo que había ocurrido.
Entonces el dueño de la casa, muy enojado, ordenó a su criado: «Sal enseguida por las plazas y las calles de la ciudad y trae aquí a los pobres, los inválidos, los ciegos y los cojos».
El criado volvió y le dijo:
«Señor, he hecho lo que me ordenaste y aún quedan lugares vacíos».
El señor le contestó:
«Pues sal por los caminos y veredas y haz entrar a otros hasta que mi casa se llene. Porque les digo que ninguno de los que estaban invitados llegará a probar mi cena».

 


Reflexión:

Dios es una invitación permanente y abierta. Pero a veces podemos aducir excusas para no aceptarla. Las cosas nos atan. Jesús nos dice que a Dios no podemos desplazarle ni supeditarle a las cosas. Debe ser prioritario, la prioridad. El “más tarde”, el “mañana”… son excusas que no sirven. La invitación de Dios es una “bienaventuranza”. No está dispuesto a que se pierda su banquete. Lo abrirá a todos. No habrá excluidos, solo autoexcluidos. Esta actitud respetuosa del Señor con los invitados que rechazan la invitación debe servir de alerta. La invitación es abierta, gratuita en su origen y llena de esperanza, pero puede ser desoída. Es la grandeza y el riesgo de la libertad con que Dios nos ha dotado.
 


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