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sá.

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ene.

do.

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ene.

Jueves 22º semana Tiempo Ordinario 2ª de salterio

Santa Teresa de Calcuta.

Primera lectura: 1 Corintios 3, 18-23

Todo es vuestro, vosotros de Cristo y Cristo de Dios.
 


Salmo: 23, 1-2. 3-4ab. 5-6

R/. Del Señor es la tierra y cuanto la llena.
 


Evangelio: Lucas 5, 1-11

En aquel tiempo, estaba Jesús a orillas del lago de Genesaret y la gente se apiñaba a su alrededor deseosa de escuchar la palabra de Dios. Atracadas a la orilla, Jesús vio dos barcas. Los pescadores habían descendido de ellas y estaban lavando las redes. Subiendo a una de las barcas, rogó a su dueño, Simón, que la apartara un poco de la orilla. Luego se sentó en la barca, y desde allí estuvo enseñando a la gente.
Cuando acabó su discurso, dijo a Simón:
—Rema lago adentro y echen las redes para pescar.
Simón le contestó:
—Maestro, hemos pasado toda la noche trabajando y no hemos pescado nada; pero, puesto que tú lo dices, echaré las redes.
Así lo hicieron; y recogieron tal cantidad de pescado que las redes estaban a punto de romperse. Entonces avisaron por señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Llegaron ellos y llenaron las dos barcas, hasta el punto que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo:
—Señor, apártate de mí, que soy un pecador.
Y es que el temor los había invadido a él y a todos sus compañeros a la vista de la gran redada de peces que habían capturado. Lo mismo les ocurría a Santiago y a Juan, los hijos de Zebedeo, que acompañaban a Simón en la pesca.

Pero Jesús dijo a Simón:
—No tengas miedo. Desde ahora serás pescador de hombres.
Y después de sacar las barcas a tierra, lo dejaron todo y se fueron con Jesús.

 


Reflexión:

Aspectos a destacar en el relato: 1) Jesús, servidor de la palabra de Dios, utiliza medios comunes: la barca, las sinagogas, los caminos. 2) La misión de la Iglesia, solo ha de hacerse en el nombre de Jesús y a su estilo. 3) Hay que adentrarse en el mundo -remar mar adentro- para la misión. El mar evoca misterio, peligro, y en esas aguas también hay que remar y pescar. La evangelización no ha de hacerse solo en tierra firme, segura, sino en aguas peligrosas e inseguras. 4) El éxito no es el de la pericia de Pedro sino el de su fe en Jesús. “Sin mí no podéis hacer nada” (Jn 15,5); “Si el Señor no construye la casa…” (Sal 127,1). La lección es mportante: para evangelizar hay que mirar a Jesús. En esa pesca resultaron pescados los pescadores. Jesús actúa desde la barca de Simón (Iglesia).
 


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