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Viernes Tiempo Navidad 1ª semana de salterio

San Telesforo, Bto. Diego José de Cádiz.

Primera lectura: 1 Juan 3,11-21

Hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos.
 


Salmo: 99, 1-2. 3. 4. 5

R/. Aclama al Señor, tierra entera.
 


Evangelio: Juan 1, 43-51

En aquel tiempo, Jesús decidió partir para Galilea. Encontró a Felipe y le dijo:
—Sígueme.
Felipe, que era de Betsaida, el pueblo de Andrés y Pedro, se encontró con Natanael y le dijo:
—Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en el Libro de la Ley y del que hablaron también los profetas: Jesús, hijo de José y natural de Nazaret.
Natanael exclamó:
—¿Es que puede salir algo bueno de Nazaret?
Felipe le contestó:
—Ven y verás.
Al ver Jesús que Natanael venía a su encuentro, comentó:
—Ahí tienen ustedes a un verdadero israelita en quien no cabe falsedad.
Natanael le preguntó:
—¿De qué me conoces?
Jesús respondió:
—Antes que Felipe te llamara, ya te había visto yo cuando estabas debajo de la higuera.
Natanael exclamó:
—Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel.
Jesús le dijo:

—¿Te basta para creer el haberte dicho que te vi debajo de la higuera? ¡Cosas mucho más grandes has de ver!
Y añadió:
—Les aseguro que verán cómo se abren los cielos y los ángeles de Dios suben y bajan sobre el Hijo del hombre.

 


Reflexión:

Una vez que Felipe sintió la invitación de Jesús, se convirtió en su mensajero y propone a Natanael, un maestro en Israel, la expe riencia de seguir a Jesús, porque él es la verdadera esperanza deIsrael. Y ante su escepticismo -“¿De Nazaret puede salir algo bueno?”-, le invita a que él mismo la haga. Sin experiencia no puede haber seguimiento del Señor. Y antes de descubrir Natanael a Jesús, Jesús descubrió a Natanael, y lo descubrió por dentro, arrancando de él la primera profesión de fe en Jesús como el Hijo de Dios. Estar “bajo la higuera” no equivale a nuestro “estar en la higuera”. La expresión equivalía a disfrutar de una vida serena, sin sobresaltos, desde la que se podía meditar. Pero Jesús no invita solo a meditar sino a seguirlo. Él nos conoce y ese conocimiento debe llenar de serenidad, de esperanza y de audacia nuestra vida.
 


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