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Martes 9ª semana Tiempo Ordinario 1ª de salterio

San Francisco Caracciolo

Primera lectura: 2 Pedro 3, 12-15a. 17-18

Esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva.
 


Salmo: 89, 2. 3-4. 10. 14 y 16

R/. Señor, durante generaciones
tú has sido nuestro refugio.

 


Evangelio: Marcos 12,13-17

En aquel tiempo, los fariseos y los del partido de Herodes enviaron algunos de los suyos con el encargo de sorprender a Jesús en alguna
palabra comprometedora. Vinieron, pues, y le preguntaron:
—Maestro, sabemos que tú eres sincero y que no te preocupa el qué dirán, pues no juzgas a la gente por las apariencias, sino que enseñas con toda verdad a vivir como Dios quiere; así pues, ¿estamos o no estamos obligados a pagar el tributo al emperador romano? ¿Tenemos o no tenemos que dárselo?
Jesús, conociendo la hipocresía que había en ellos, les contestó:
—¿Por qué me ponen trampas? Tráiganme un denario para que yo lo vea.
Ellos se lo presentaron y Jesús les preguntó:
—¿De quién es esta efigie y esta inscripción?
Le contestaron:
—Del emperador.
Entonces Jesús les dijo:
—Pues den al emperador lo que es del emperador, y a Dios lo que es de Dios.
Con esta respuesta quedaron estupefactos.

 


Reflexión:

Jesús no era un contemporizador; lo reconocen sus adversarios. En la respuesta a la pregunta capciosa de los fariseos y de los herodianos sobre la licitud del pago del impuesto al César, Jesús no ofrece una evasiva; invita a discernir desde lo más profundo de la conciencia lo que ha de hacerse. Cada uno ha de ver qué es de Dios y del César en la propia vida, y actuar en consecuencia. Denuncia la tentación de convertir a Dios en un césar (politización de la religión) y al césar en un Dios (divinización de la política). No se trata del cincuenta por ciento. Invita a reconocer las áreas de la vida y a asumir las responsabilidades al respecto. Al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios. Y Pablo preguntaba: “¿Qué tienes que no lo hayas recibido?” (1 Cor 4,7).
 


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