Izquierda

lu.

22

mar.

ma.

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mar.

mi.

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mar.

ju.

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vi.

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sá.

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do.

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mar.

Lunes 1º Semana Adviento 1º de salterio

Santa Bibiana, Beata M. Ángela Astorch.

Primera lectura: Isaías 2, 1-5

El Señor congrega a todas las naciones en la paz eterna del Reino de Dios.
 


Salmo: 121, 1-2. 4-5. 6-7. 8-9

R/. Me alegro cuando me dicen: «Vamos a la casa del Señor».
 


Evangelio: Mateo 8, 5-11

En aquel tiempo, cuando Jesús entró en Carfarnaún, se acercó a él un oficial del ejército romano suplicándole:
—Señor, tengo a mi asistente en casa paralítico y está sufriendo dolores terribles.
Jesús le dijo:
—Yo iré y lo curaré.
Pero el oficial le respondió:
—Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa. Pero una sola palabra tuya bastará para que sane mi asistente. Porque yo también estoy sujeto a mis superiores, y a la vez tengo soldados a mis órdenes. Si a uno de ellos le digo: «Vete», va; y si le digo a otro: «Ven», viene; y si a mi asistente le digo: «Haz esto», lo hace. Jesús se quedó admirado al oír esto. Y dijo a los que lo seguían:
—Les aseguro que no he encontrado en Israel a nadie con una fe tan grande como esta. Y Les advierto que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos.

 


Reflexión:

La figura y la actitud del centurión romano invitan a abrir la vida a la es peranza en la palabra del Señor, a preparar y prepararnos para aco ger su venida. Salió al encuentro de Jesús con la esperanza de ser atendido, confiando en su palabra: “Di una sola palabra”. Y Jesús destacó “tanta fe”. Y ¿no sería su contenido la humanidad, la humildad y la confianza en Jesús? ¿No será ese un rostro de la buena fe? Por otra parte, de su comportamiento se desprenden rasgos de gran sensibilidad hacia los demás y de humildad ante Jesús. Su figura, tejida de solidaridad y de fe en Jesús, y la actitud misericordiosa y servicial de Jesús, iluminan la escena. Ambos tenían un punto en común: solidaridad y compasión por el que sufre. Y aquel “creyente” ha entrado no solo en el Evangelio como “contenido” del mismo -ejemplo de fe y compasión-, sino también en la liturgia de la Iglesia. Con hombres como esos se construye el Reino de Dios.
 


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