Izquierda

lu.

12

abr.

ma.

13

abr.

mi.

14

abr.

ju.

15

abr.

vi.

16

abr.

sá.

17

abr.

do.

18

abr.

Viernes 17º semana Tiempo Ordinario 1ª de salterio

San Eusebio de Berceli, Nuestra Señora de Los Ängeles.

Primera lectura: Jeremías 26, 1-9

El pueblo se arremolinó en torno a Jeremías en el templo del Señor.
 


Salmo: 68, 5. 8-10. 14

R/. Oh Dios, por tu inmenso amor, respóndeme.
 


Evangelio: Mateo 13, 54-58

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo donde se puso a enseñar en su sinagoga, de tal manera que la gente no salía de su asombro y se preguntaba:
—¿De dónde le vienen a este los conocimientos que tiene y los milagros que hace? ¿No es este el hijo del carpintero? ¿No es María su madre, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas, ¿no viven todas ellas entre nosotros? ¿De dónde ha sacado todo eso?
Así que estaban desconcertados a causa de Jesús.
Por eso les dijo:
—Solo en su propia tierra y en su propia casa menosprecian a un profeta.
Y a causa de su falta de fe, no hizo allí muchos milagros.

 


Reflexión:

Hay conocimientos que no favorecen el conocimiento. Los paisanos de Jesús creían conocerlo porque conocían sus orígenes familia res (Mc 6,3) y geográficos (Jn 7,27), y no eran un aval convincente (Jn 1,46) pero desconocían el origen fundamental. Jesús encarnaba una novedad personal y una renovación que no se comprendían desde sus “antecedentes” familiares. Su reconocimiento quedaba bloqueado por los conocimientos “carnales”; le daban por sabido. Y se escandalizaban de él. A Jesús no se le entiende solo desde ciertos presupuestos culturales ni religiosos: él los rompe. Quizá también nosotros nos estemos incapacitando, desde nuestros conocimientos, para reconocer a Jesús como el Cristo de Dios. ¿Sigue siendo Jesús una sorpresa? ¿Inquieta nuestra vida? En Jesús Dios asumió la cercanía, la humildad, la concretez para hacerse presente entre nosotros. Y esa fue la sorpresa. Y esa sorpresa solo se entiende y se supera desde la fe.
 


  • Compártelo!