Pascua: es el comienzo

Estamos en tiempo de Pascua, en tiempo de resurrección. Tenemos y queremos contribuir a que a nuestro alrededor todo florezca como en la primavera…

Pascua: es el comienzo


 Alguien escribió que “la Pascua y la primavera siempre han tenido mucho que ver. La Pascua es el -primer verdor- de la vida en la primavera. Desde hace diez mil años, los agricultores y los pastores lo han celebrado. El cereal crecía en los campos, los corderos corrían en los prados, la vida volvía, poderosa y bella. Todo era regalo bueno del Cielo y de la Tierra, de Dios o del Misterio, y había que agradecerlo”.

Esa experiencia que surge desde el agradecimiento y que es continuamente reinterpretada, es la que siempre impulsa a la Iglesia a seguir adelante. Tenemos la certeza de que Jesús, después de padecer y morir, fue resucitado, permanece con nosotros de un modo nuevo y nos acompañará a través de su Espíritu, de su fuerza. Con la Resurrección de Jesús comenzó un tiempo nuevo para la Iglesia. Es nuestro tiempo, en el que Jesús Resucitado nos hace testigos y nos bendice. Ahora es el tiempo de ser sus testigos, de vivir “a su modo”, de dar testimonio de Cristo, de su persona, su vida… 

Este tiempo pascual nos invita a replantearnos nuestra fe. La Palabra de Dios nos presentará todos esos relatos de apariciones de Jesús a los suyos para recordarnos que el encuentro con Cristo acontece y se desarrolla en la vida cotidiana, en el día a día de nuestros quehaceres. Lo cual significa que la resurrección debe vivirse en el presente que nos toca vivir. Por eso en las apariciones pascuales tienen gran importancia las comidas donde el pan se parte, se reparte y se comparte, todo se pone en común y se presta servicio a los más necesitados, a quienes se encuentran en dificultad. 

Estamos siendo testigos del tremendo sufrimiento y dolor causado a tantos miles de personas en guerras prolongadas, en fronteras cerradas, en pobreza y desolación. Es aquí, en medio de nuestra realidad cotidiana, en la que somos llamados a dar un testimonio de Esperanza y de Amor sin medida. El Resucitado se hace también presente en el trabajo que, con espíritu de solidaridad, realizan los discípulos y discípulas de manera sencilla. Es la experiencia de la Resurrección de Jesús la que posibilita a los discípulos seguir adelante. Él no nos deja solos.

La Pascua es también el tiempo de la confianza. Tiempo que, como creyentes ha de producir en nosotros una paz profunda, una confianza cada vez mayor, el sentimiento de que Él está en mi vida, de que estamos en buenas manos, a pesar de todas las desagradables experiencias de la vida. Recordando la canción de Amaral, “es nuestro tiempo tan extraño y violento. Parece que es el fin y solo es el comienzo”. Para los cristianos, el comienzo que todo lo hace nuevo. 


Feliz Pascua de Resurrección.

Fr. Benjamín Echeverría

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