Corazón de Padre

El 19 de marzo es el día de san José, día del Padre. Se celebra este día porque según la tradición ese fue el día de su muerte. Esta se menciona en la Historia apócrifa de San José el Carpintero, luego no está confirmada por los Evangelios canónicos. 

Corazón de Padre


El 19 de marzo es el día de san José, día del Padre. Se celebra este día porque según la tradición ese fue el día de su muerte. Esta se menciona en la Historia apócrifa de San José el Carpintero, luego no está confirmada por los Evangelios canónicos. 

Un aspecto que caracteriza a san José y que se ha destacado desde la época de la primera Encíclica social, la Rerum novarum de León XIII, es su relación con el trabajo. San José era un carpintero que trabajaba honestamente para asegurar el sustento de su familia. De Él, Jesús aprendió el valor, la dignidad y la alegría de lo que significa comer el pan que es fruto del propio trabajo. Pío IX lo proclamó Patrono de la Iglesia Universal. El pueblo lo invoca como «Patrono de la buena muerte». Después de la Virgen María, no hay ningún santo en la historia de la Iglesia que ocupe tanto espacio en el magisterio pontificio.  

Con motivo del 150 aniversario de la proclamación de san José como patrono de la Iglesia el papa Francisco escribió una carta titulada “Patris Corde”, “con Corazón de Padre”, en la que “rescataba” la figura de san José y su importancia para la Iglesia. Ese texto del papa es el que me sirve para volver a presentar de manera sencilla la figura de José a través de esta sencilla página. San José es siempre el hombre que pasa desapercibido, el hombre de la presencia diaria, discreta y oculta. Para los cristianos es un intercesor, apoyo y guía en tiempos de dificultad. Nos recuerda que todas las personas que están aparentemente ocultas o en “segunda línea” son también protagonistas en la historia de la salvación y en la construcción de nuestro mundo. 

Pablo VI decía de él que su paternidad se manifestó concretamente “al haber hecho de su vida un servicio; al haber utilizado la autoridad legal, que le correspondía en la Sagrada Familia, para hacer de ella un don total de sí mismo, de su vida, de su trabajo…” Jesús vio la ternura de Dios en José, que hizo de padre en el hogar de Nazaret. Bajo la guía de José Jesús aprendió a hacer la voluntad del Padre. 

Los Evangelios nos muestran cómo José fue escuchado a Dios y descubriendo lo que Dios le pedía a través de distintos sueños. De esa manera se nos descubre que también a través de esos momentos complicados y angustiosos Dios iba construyendo su historia y su proyecto. El papa Francisco decía que “así, José nos enseña que tener fe en Dios incluye además creer que Él puede actuar incluso a través de nuestros miedos, de nuestras fragilidades, de nuestra debilidad”. 

La vida espiritual de José no nos muestra una vía que explica, sino una vía que acoge. Sólo a partir de esta acogida, de esta reconciliación, podemos también intuir una historia más grande, un significado más profundo. La acogida de José nos invita a acoger a los demás, sin exclusiones, tal como son, con preferencia por los débiles, porque Dios elige lo que es débil (cf. 1 Co 1,27), es «padre de los huérfanos y defensor de las viudas» (Sal 68,6) y nos ordena amar al extranjero.

Fr. Benjamín Echeverría, OFMCap

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