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15/01/2017 La Olla Solidaria

Los medios de comunicación les informan sobre la gravedad de la situación en Venezuela. Parece mentira que, siendo un país rico hayamos llegado a esta situación. El problema alimentario y la falta de medicamentos e insumos para atender la salud nos llevan a estar en una auténtica crisis humanitaria.

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Kavanayén -El Asís de Francisco al otro lado del mundo.

Los misioneros capuchinos hicieron tres entradas históricas en Venezuela. En ellas se integraron completamente con la cultura Pemón.

Kavanayén significa "lugar del gallito de la roca", un poblado pemón de la gran sabana donde no hay cárceles ni policías, no existe el tiempo ni el estrés y nadie muere de cáncer. Para los pemones el contacto con la naturaleza es un valor, como lo es la pobreza, simplicidad y solidaridad. Un paralelismo con la vida de san Francisco y quizás por ello hay tantos franciscanos pemones.
Disfruta de este reportaje que nos adentra en la vida, cultura y experiencia de estas misiones capuchinas en la sabana venezolana.

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Unas palabras con Domingo Montero, director de la Revista Evangelio y Vida

Nací en Jerte (Cáceres) el 23 de febrero de 1948, en el seno de una familia humilde, de trabajadores del campo, formada por  mis padres, Domingo y Antonia, y un hermano, Antonio. Mi madre tiene 94 años. En ese hermoso enclave geográfico del norte de Extremadura transcurrió mi vida, hasta los 11 años, en que ingresé en el seminario seráfico de Montehano. Durante ese tiempo mi vida discurrió como la de cualquier niño: escuela, juegos, pequeñas actividades de ayuda en las tareas que te encomendaban en casa… Una infancia sin aspectos especiales a destacar. Sí es cierto que me gustaban las tareas de monaguillo, tocar las campanas…

Entraste muy joven en el Seminario, pero ¿Cómo contactas con los Capuchinos?
Los Capuchinos iban frecuentemente a predicar a mi pueblo. Y su figura me resultaba muy atrayente. Y surgió en mí el deseo -no sé si la vocación- de ser capuchino. Y, ni corto ni perezoso, una tarde al salir los frailes de confesar, me acerqué y les manifesté mi deseo de ser capuchino. Recuerdo sus nombres: PP. Francisco de Bilbao y Eusebio de Pesquera. Parece que la petición les hizo gracia. Pero, después de muchos años, siendo yo ya capuchino, lo recordaban.

Tengo que agradecer la obra del cura párroco, D. Federico, que me animó, me ayudó y formó (hasta en latín) para ingresar en el Seminario seráfico.
En Septiembre de 1959 ingresé en el seminario de Montehano (Santander). Allí nos dimos cita unos 60 niños de los más variados rincones de España. Fue un año imborrable por muchos conceptos. De allí pasé a El Pardo (1960-65). Concluido el Bachillerato ingresé en el Noviciado en Bilbao (Basurto). Concluido el año de Noviciado, emitida la profesión temporal (15-VIII-1966), me incorporé al Colegio Mayor de Filosofía en Salamanca (La Serna). Concluidos los estudios filosóficos (1966-1969), en León cursé tres años de Teología (1969-1972), regresando a Salamanca donde concluí los estudios (1972-73). Allí hice la profesión perpetua (1972) y recibía los ministerios de diaconado (1972) y presbiterado (1973). En Octubre del año 1973 me incorporé al Colegio Internacional de san Lorenzo (Roma) para cursar los estudios de Sagrada Escritura en el Pontificio Instituto Bíblico. Estudios que concluí con la Licenciatura en Ciencias Bíblicas (1976).

Tras mi regreso a la Provincia de Castilla mi actividad ha discurrido en cuatro frentes: el pastoral (vicario parroquial en Valladolid; trabajos pastorales en zonas rurales (Montehano) y actividades propias de nuestras iglesias, dirección de grupos de pastoral bíblica; animación espiritual de comunidades religiosas…); el docente (profesor de Sagrada  Escritura en diversos Centros eclesiásticos); el de la formación de nuestros candidatos (noviciado y postulantado) y el de gobierno, a nivel local -guardián y vicario-, y provincial, como Consejero, Vicario y Ministro Provincial.

Háblanos de tu perfil como escritor…
Mi “vocación” de escritor, no es una vocación “aislada” sino “integrada” en mi proyecto de vida y actividad. Es una extensión de mi pasión por la palabra de Dios, que se incubó en los años de mis estudios de teología.

Al concluir los años de docencia como profesor de Sagrada Escritura -30 años-, sentí la necesidad de continuar al servicio de la Palabra, a través de la publicación de temas vinculados a la Sagrada Escritura en una línea menos académica y más pastoral. Y así han surgido una veintena de libros y de bastantes colaboraciones en publicaciones de tema bíblico/pastoral.  La palabra de Dios debe ser “servida” de una manera vital. Hay que ponerla en la mesa de cada día y rescatarla de lo estrictamente académico. No minusvaloro el estudio científico, pero no basta. La Palabra ha de ser estudiada, orada y actuada. La gente necesita una presentación de la palabra de Dios hecha desde temas y situaciones vitales. La Biblia no puede ser un libro accesible solo “especialistas”. No debe “asustar” sino “apasionar”.

¿Alguno de tus trabajos supone algo especial en tu vida?    
Todos mis libros han supuesto algo especial en mi vida. En ellos he volcado no solo tiempo, sino pasión y amor. Me han enriquecido y ayudado a profundizar en mi fe a la luz de la Palabra. También me han cuestionado. Al escribir establecía un diálogo no sólo con el hipotético lector, sino conmigo mismo. Todos mis trabajos surgen de la misma fuente: mi pasión por la Palabra y por el convencimiento de que esa Palabra hay que servirla con dignidad y claridad. 

Si con el término “trabajos” te refieres a las distintas actividades desempeñadas a lo largo de mi vida, señalaré dos: el servicio a la Fraternidad, desde los distintos puestos a los que he sido llamado, y el ministerio sacerdotal

Y ahora,,,  ¿Estás pensando en algún nuevo libro? Háblanos de ello.
Aún no sé si terminará en “libro”. Estoy reflexionando sobre “El seguimiento de Cristo y el Cristo del seguimiento”. Un tema que me parece apasionante, pero que requiere mucha reflexión y también oración, porque estas obras hay que “orarlas”.

Desde el año 85 diriges la revista Evangelio y Vida…. ¿Qué significado tiene esta publicación? ¿Qué proyección te gustaría dar a esta publicación?Accedí a la dirección de la revista Evangelio y Vida por de manera imprevista. El hasta entonces director, P. Carlos de Villapadierna, dejó la Orden, y el Provincial, P. Publio García, me pidió que me hiciese cargo de la revista, con la perspectiva de cerrarla en breve tiempo, si su continuación no era viable. Le respondí que para cerrarla yo no me hacía cargo de la dirección. Y así llevo desde al año 1985 al frente de la misma. Y con ilusión, porque creo que cubre un perfil fundamental del carisma franciscano: la pasión por el Evangelio.

Si “la regla y vida de los hnos. menores es vivir el santo Evangelio”, la pastoral bíblica debería tener mayor visibilización entre nosotros. El título “Evangelio y Vida” quiere sintetizar el proyecto: Sintonizar el Evangelio y la vida. Incorpora artículos de estudio, información y formación bíblica. También aborda temas de moral, de eclesiología, siempre desde la perspectiva bíblica.

Pretende llegar a un público sensibilizado bíblicamente y, si no lo está, a sensibilizarlo. Para ello se requiere hacer una estrategia publicitaria, que no existe. Hubo un gran difusor el P. Ignacio de Vegas, figura benemérita y celosa por llevar al pueblo el conocimiento de la palabra de Dios… Creo que sin la activación de una propaganda desde nuestras casas, parroquias y actividades pastorales la revista tiene un futuro problemático. 

Mi proyecto sigue siendo fiel al título de la Revista: abrir el Evangelio a la vida y la vida al Evangelio. Me gustaría dar más cabida a la pastoral bíblica y la información sobre Tierra Santa; hacerla más visual y menos conceptual… Tengo que manifestar mi gratitud a la fidelidad y constancia de los colaboradores, hoy casi todos hermanos de la Provincia. Y desde aquí ofrezco sus páginas a hermanos cualificados en Sagrada Escritura para que la enriquezcan con sus aportaciones.

¿Alguna anécdota o curiosidad que desees compartir con nuestros lectores?
Cuando voy a Portugal, a colaborar con los Capuchinos en el apostolado bíblico, siento “envidia” y “nostalgia” de que no se dé entre nosotros un movimiento semejante. Y eso que el sembrador y promotor del mismo en Portugal fue el P. Ignacio de Vegas, de nuestra provincia de Castilla. Allí les conocen como los “frailes de la Biblia”.  Ellos han hecho esa opción pastoral que les identifica. 

Y para no ser sólo “nostálgico” de lo que ocurre más allá de nuestras fronteras quiero subrayar el interés con que la gente acude a los distintos cursos de formación bíblica que he organizado; pero, aunque gratificante, hace falta más...

Hondarribia El convento fue fundado en 1663 y años sucesivos; por el lado norte del mismo tiene una huerta, con una situación privilegiada.
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Ser Puente

En el año 2017 católicos y luteranos conmemoramos el V centenario de la Reforma protestante. El Papa subraya que es una conmemoración de carácter ecuménico que busca la unidad a través de la oración común y del reconocimiento de los errores mutuos. Nos dice que sin conformarnos con lo logrado “que esta conmemoración nos lleve a todos a dar (…) nuevos pasos hacia la unidad”.

Artículos
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Ecología en Acción

Diálogo con una golondrina. Yo vuelvo contigo.
              
Por las tardes el misionero salía de la elemental casita y la sombra de algún árbol próximo rezaba con su Breviario o leía alguna de las revistas que tardíamente
llegaban a aquel apartado rincón misional. También leía algún libro de los que se había traído en la maleta para no desconectarse del todo de su mundo cultural.

Las golondrinas revoloteaban por el colvero bosque y sobre los techos de las casitas de calabó y de nipas del pequeño poblado. El vuelo de innumerables golondrinas semejaba a caprichosos dibujos en el espacio.

A veces alguna golondrina dejaba de volar y se posaba en alguno de los palos salientes de las pequeñas casitas. Allí pasaba gran parte de la tarde como si fuera
un merecido descanso o un acompañamiento al misionero.

Una de las tardes aquella diminuta golondrina posada en un palo saliente miraba hacia donde estaba leyendo o meditando el misionero. En un momento nos cruzamos las miradas. La diminuta golondrina no apartó sus ojos sino que abrió su pico, estiró sus alas, lo cual me hizo pensar en su lenguaje secreto para mí.

– Ma avuran ya ua. Yo vuelvo contigo.
– ¿Seguro? ¿Percibo bien?
– Sí,sí, es lo que quiero comunicar. Yo vuelvo contigo.
– Pues yo no recuerdo haberte visto ni haber vivido contigo. Yo he vivido muy lejos de este lugar. No sé si tú podrás volar tan lejos. Yo para llegar hasta aquí
he volado en esos aparatos que vosotros llamáis aves de metal, nosotros los llamamos aviones.

La golondrina se expresó así.
– Ya sé que has venido de lejos, yo vuelo más que los aviones. Ellos no llegan hasta aquí volando y yo sí, ya me ves; pero me extraña que no me reconozcas, que no te te acuerdes mi. Recuerda, haz memoria. Una vez yo regresaba de aquellas tierras frías donde  sólo hay nieve, no hay bosque, no hay prado, no hay mosquitos para nuestro alimento. Al atravesar un campo espacioso y sin árboles me descubrió un gavilán de esos que vuelan rápidos aunque por poco tiempo. Quiso atraparme, me persiguió. El peligro para mí era inminente. No había casas, no había árboles. El gavilán me perseguía. Era cuestión de vida o muerte en mi largo viaje. En medio del descampado había un ser humano, parecía un niño. Él fue mi salvación, comencé a dar vueltas próximas a a quel ser humano. El gavilán se cansó y abandonó su intento. Yo pude continuar mi viaje hacia estas tierras cálidas gracias a aquel ser humano que eras tú, ¿No te acuerdas?

– Ciertamente, no puedo añadir ni quitar nada a lo que tú dices.
– Ah, pero mi relación contigo no termina aquí. Cuando tú llegaste a estas tierras donde ahora estamos te albergaste en una chabola de metumba y calabó donde yo tenía mis polluelos y tú no los echaste a la calle, esperaste que ellos salieran por sus propias fuerzas. Yo lo recuerdo bien.

El misionero quedó admirado de sus recuerdos casi inconscientes que afloraban ahoran con la presencia de las golondrinas.

– Veo que somos viejos amigos. ¿Te quieres quedar conmigo?
– No, no, contigo no puedo quedarme porque tienes a tu lado un personaje enemigo para mí.
– No sé de que hablas.
– Sí, de ese gato cruel y traicionero que cuando bajo a coger barro para mis nidos él está agazapado acechando y es muy cruel con su victimas.

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